Para qué sirve el Ácido Fólico

Llamémoslo folacina, foldina, vitamina B9 o M, el ácido fólico es un compuesto de origen vegetal ampliamente sintetizado hoy en día en laboratorios a todo lo largo y ancho del mundo. Está presente en los alimentos en forma de poliglutamatos, conocidos también bajo el nombre de folatos.

Sus propiedades juegan un papel muy destacado en la producción de material genético (ADN y ARN) y de aminoácidos esenciales, en el crecimiento celular, así como también en los procesos de cicatrización de llagas y heridas. Su presencia en el organismo es necesaria para la producción de nuevas células, lo cual lo convierte en un componente particularmente importante durante los procesos de rápido crecimiento como la infancia, la adolescencia y el embarazo (desarrollo fetal).

Historia del ácido fólico

El descubrimiento del compuesto conocido hoy por el nombre de ácido fólico (denominación dada a la presentación sintética de la vitamina B9, comercializada como suplemento alimenticio) aconteció en el año 1939. Fue a partir de hojas de espinaca que esta substancia fue aislada e identificada a través de pruebas de laboratorio. Su nombre mismo hace honra a sus orígenes: el término fólico proviene del latín folium, el cual se traduce como “hoja” en español.

 

Fue por aquellos años 30 que la hematóloga e investigadora inglesa Lucy Willis condujo en un estudio sobre la anemia microcítica durante el embarazo. Se seleccionó una muestra de mujeres encinta de entre la población en Mumbay, India. El referido estudio condujo a identificar una carencia de vitamina B9 como responsable de tal condición médica. Conociéndose la causa, se propuso como tratamiento un extracto de levadura rico en ácido fólico.

No sería sino hasta el año 1945 cuando por primera vez se lograría la síntesis química del ácido fólico y se recogería data suficiente para confirmar la eficacia de su administración como tratamiento contra la anemia megaloblástica.

En el año 1998, una vez comprobadas las propiedades y beneficios para la salud de los folatos, se pone sistemáticamente en ejecución la práctica de enriquecimiento con ácido fólico de la harina de trigo refinada, de la sémola de maíz y de las pastas, entre otros alimentos; esto dentro del marco de un programa de salud pública propuesto en los Estados Unidos y Canadá.

Tal estrategia tenía como propósito mejorar y aumentar la ingesta dietaria de folatos en caso de mujeres gestantes, buscando lograr así una reducción del número de anomalías del tubo neural desarrolladas en los bebés recién nacidos como consecuencia de una vitamina B9 deficitaria.

Cualidades fisicoquímicas del ácido fólico

El ácido fólico es un compuesto bioquímicamente inactivo. Su estructura no es en lo absoluto simple. Se trata de una substancia compuesta principalmente de 19 átomos de hidrógeno y 7 de nitrógeno, además de átomos de carbono y oxígeno. Entre ellos lleva anexa una molécula de ácido glutámico, el cual ha sido considerado por la ciencia como una de las proteínas fundamentales que constituyen el organismo.

Como cualquier vitamina, la foldina es hidrosoluble, es decir, soluble en agua.Otro aspecto a resaltar de este compuesto es la baja tolerancia que experimenta a la acción de la luz y el calor.

Funciones del ácido fólico en el organismo

La vitamina B9 es esencial para el cumplimiento de ciertas funciones vitales del organismo vinculadas a la producción de células, a la anemia y al sistema nervioso central. Específicamente se asocia esta vitamina a:

  • La reproducción y el sano crecimiento de glóbulos rojos y blancos.
  • La prevención de diversos tipos de anemia.
  • La clonación del ADN. Este proceso consiste en el desdoblamiento de la hélice de ADN, contenida en el núcleo celular, justo antes de ocurrir la división de la célula, conllevando a la gestación de dos células hijas idénticas. Este fenómeno estimula la regeneración de los tejidos mientras garantiza la transmisión de los caracteres hereditarios codificados en la célula progenitora a través de cada nueva hebra de ADN duplicado. Es este proceso biológico lo que conocemos bajo el nombre de mitosis, siendo la intervención de la vitamina B9 necesaria para promover la multiplicación celular durante dicho proceso.
  • El cumplimiento de un rol importante en el principio de base a partir del cual se derivan diferentes coenzimas, cuyas funciones implican la elaboración de células sanguíneas (la carencia de ácido fólico es causante de la anemia megaloblástica) y la síntesis directa de numerosos neurotransmisores. Se ha comprobado que los folatos participan en la producción de dopamina, adrenalina y noradrenalina.
  • La regulación de la actividad genética.
  • La renovación de la piel y la restauración de las paredes intestinales.
  • La síntesis de compuestos químicos que modulan las funciones cerebrales.
  • El desarrollo del sistema nervioso embrionario.

Propiedades y beneficios del ácido fólico

Acción terapéutica del ácido fólico

El ácido fólico se distingue de otras vitaminas por su acción benéfica estimulante de ciertas funciones corporales específicas. Está aconsejado el incremento de su ingesta como paliativo de:

  • Pérdida de la memoria
  • Infecciones virales
  • Herpes
  • Gripe (en concomitancia con la ingesta de vitamina C)
  • Problemas digestivos
  • Estrés

Aún más, la folacina desempeña un rol destacado en la prevención de afecciones cardiovasculares puesto que su carencia, en conjunto con el déficit de vitaminas B6 y B12,  está vinculada a una elevación de la homocisteína, lo que puede inducir el desenlace de una trombosis o ateroesclerosis.

Indicaciones sobre el uso de ácido fólico

Los folatos están indicados en el tratamiento y prevención de diversas afecciones ante las cuales sus virtudes fungen como coadyuvantes. Su acción es reconocida en caso de:

Eficacia comprobada en:

  • Reducción del riesgo de malformaciones en el tubo neural en los fetos.
  • Reducción de los niveles elevados de homocisteína asociados a insuficiencias renales.
  • Reducción de los efectos indeseables del metotrexato, fármaco empleado en quimioterapia, aplicado en la lucha contra el cáncer. Siendo un análogo del ácido fólico, y vistos sus efectos antiinflamatorios, actúa como modificador de primera elección en el tratamiento de algunas condiciones médicas autoinmunes como la psoriasis y la artritis reumatoide.
  • Reducción del riesgo en las mujeres de desarrollar degeneración macular ligada a la edad: se trata de una lesión que conduce al colapso de la mácula, una pequeña área fotosensible de la retina que recubre la parte posterior del globo ocular.
  • Disminución de la hipertensión.

La eficacia del ácido fólico, aunque no comprobada, es probable o posible en caso de:

  • Protección gingival.
  • Disminución de los síntomas asociados al padecimiento de vitíligo.
  • Reforzamiento de la acción de medicamentos antidepresivos.
  • Prevención de ciertos tipos de cáncer.
  • Prevención del declive cognitivo.
  • Prevención de enfermedades cardiovasculares.
  • Reducción de la fatiga.

Otros usos terapéuticos le han sido conferidos al ácido fólico, con un elevado potencial protector y curativo si va acompañado de la debida supervisión médica. Estos beneficios aún están en búsqueda de ser comprobados.

Mecanismo de acción del ácido fólico

Los metabolitos activos de esta vitamina del grupo B sirven de coenzimas en un gran número de reacciones catalíticas que intervienen en la síntesis de purinas y en el metabolismo de aminoácidos esenciales para el correcto funcionamiento del organismo.

Es funcionalmente inactivo hasta que se desmetiliza, es decir, se produce la eliminación de un grupo metilo (-CH3), a través de una reacción dependiente de la vitamina B12. Durante este estadio previo, el ácido fólico circula y penetra por transporte activo en las células en forma de metil-FH4. Una vez posicionado al interior de las células el compuesto es transformado en FH4 por medio de la reducción y adición de poliglutamatos, convirtiéndose entonces en un compuesto activo y funcional.

Posteriormente la reducción del ácido fólico es impulsada por el dihidrofolato reductasa (DHFR) en dos etapas, proceso del cual se desprenden el dihidrofotalo (FH2) y el tetrahidrofolato (FH4). Vale mencionar que el DHFR es objetivo de ataque de ciertos fármacos usados en quimioterapia. Aparte, el FH4 es un co-factor de transferencia de grupos metilo a través de diversas vías metabólicas esenciales, como son el caso de:

  • La síntesis del ADN: el FH4 tiene un papel fundamental en el proceso de síntesis de bases púricas y pirimídicas, puntualmente en la conversión del desoxiuridilato monofosfato (DUMP) en desoxitimidilato fosfato (DTMP), proceso propulsado por el timidilato sintetasa (blanco del fluorouracilo), etapa final de la síntesis del ADN.
  • El metabolismo de ácidos aminos.

Presentación del ácido fólico

El ácido fólico se encuentra comúnmente disponible en el mercado en forma de tabletas o comprimidos del compuesto aislado, como parte integrada de preparados del complejo vitamínico B o como ingrediente de suplementos multivitamínicos.

Puede también encontrarse la vitamina B9 en forma de solución inyectable, en ocasiones acompañada de otras vitaminas del complejo B, particularmente las vitaminas B6 y B12.

Administración y posología del ácido fólico

Empleado en la prevención de las malformaciones del tubo neural en el feto, se aconseja a la mujer gestante comenzar con anticipación la ingesta cotidiana de 400 µg de ácido fólico, al menos un mes previo a la fecha planificada para la concepción. Se debe continuar el tratamiento hasta al menos un par de meses luego de ocurrida la fecundación. Posteriormente conviene aumentar la dosis a 4 mg por día de haberse ya diagnosticado una complicación durante el embarazo que pueda desencadenar una malformación de la sección neural.

Cuando haya sido prescrito el ácido fólico como tratamiento a una condición particular, las cantidades de ingesta diaria pueden diferir de aquellas estipuladas para el consumo diario a través de los alimentos. Por lo general se estima un promedio de 330 µg de folatos en el hombre y alrededor de 300 µg en la mujer. En el caso de embarazo, la dosis de suplemento prescrita ronda los 400 µg (0,4 mg) por día de folatos, lo que equivale a 200 µg de ácido fólico puro.

Si se han evidenciado anomalías en el sistema nervioso central del feto durante el embarazo, los especialistas en salud recomiendan una dosificación de 5 mg diarios. Si el padecimiento diagnosticado está asociado a una anemia, la dosis habitual prescrita se establece entre 5 mg a 15 mg diarios.

Fuentes de ácido fólico

Las fuentes de ácido fólico pueden ser de orígenes variados. Dentro de los recursos de más alto contenido de vitamina B9 se pueden contar las levaduras (en primer lugar), las legumbres de hoja verde oscuro (destacan el berro, algunas variedades de lechuga, la espinaca, los coles de Bruselas, el pepino, los espárragos y el hinojo) y algunos productos cárnicos como el hígado de res, de ternera y de cerdo.

En segundo lugar se haya la flora intestinal, aunque su producción no es de gran cuantía. Es sabido que una deficiencia de hierro, vitamina C y/o zinc puede conllevar a una disminución aguda de la biodisponibilidad del ácido fólico.

En general, muchos alimentos constituyen interesantes surtidores de folatos. Las entrañas comestibles de animales, las leguminosas, aparte de los ya mencionados vegetales de hoja verde oscuro, se posicionan como principales reservorios.

En el caso de las legumbres, la cocción, la preparación en forma de conservas y la congelación disminuyen notablemente la cantidad de vitaminas contenidas en estos alimentos. De no contar con una fuente directa de ácido fólico, se puede bien recurrir al consumo de cereales preparados; la mayoría de entre estos viene enriquecida con vitaminas y minerales y constituyen una excelente alternativa para satisfacer las necesidades de ingesta diaria.

A continuación se muestra una lista de alimentos recomendados por su alto contenido de ácido fólico:

Alimentos Porciones  

Folatos

Higado de pollo, asado o guisado 100 g (3 ½ oz) 345-770 µg
Higado de cordero o de ternera, salteado 100 g (3 ½ oz) 331-400 µg
Leguminosas, cocidas 100 g (3 ½ oz) 229-368 µg
Hígado de cerdo, guisado o salteado 100 g (3 ½ oz) 163-260 µg
Espinacas, hervidas 125 ml (1/2 taza) 139 µg
Espárragos, hervidos 125 ml (1/2 taza) 134 µg
Pastas alimenticias enriquecidas, cocidas 125 ml (1/2 taza) 120-125 µg
Linaza 60 ml (1/4 taza) 108 µg
Granos de soya, hervidos o salteados 125 ml (1/2 taza) 83-106 µg
Brócoli, hervido 125 ml (1/2 taza) 89 µg
Lechuga romana 250 ml (1 taza) 64 µg
Semillas de girasol tostadas 60 ml (1/4 taza) 78 µg
Mantequilla de semillas de girasol 30 ml (2 cucharadas) 78 µg
Remolacha, cocida 125 ml (1/2 taza) 72 µg
Granos de soya germinados 125 ml (1/2 taza) 64 µg
Espinacas crudas 250 ml (1 taza) 61 µg
Jugo de naranja 125 ml (1/2 taza) 58 µg
Coles de Bruselas, cocidos 4 coles (80 g) 50 µg
Quimbombó (okra), cocido 125 ml (1/2 taza) 39 µg
Nueces, almendras y avellanas, deshidratadas, no blanqueadas 60 ml (1/4 taza) 33 µg

Los valores anteriores fueron tomados del catálogo de referentes nutricionales estandarizados (National Nutrient Database for Standard Reference) por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA de sus siglas en inglés) y del servicio de salud pública de Canada, específicamente del Archivo Canadiense de los Elementos Nutricionales (Fichier canadien sur les éléments nutritifs), en sus versiones 2001b y 2005.

Valores dietarios de ácido fólico

Los requisitos dietarios de ácido fólico han sido fijados en 300 mg por día para los adultos, con un aumento muy preciso de ingesta diaria para las mujeres gestantes y lactantes, como ya ha sido indicado anteriormente. El organismo posee por naturaleza reservas relativamente insuficientes de esta vitamina, las cuales se hayan mayoritariamente concentradas en el hígado; por consiguiente, un régimen alimentario deficiente en ácido fólico conduce a la manifestación de signos de déficit en el corto lapso de cuatro meses.

Según los resultados provenientes de un consenso entre autoridades médico-científicas de los Estados Unidos y Canadá, a través del Instituto de Medicina y su departamento de Alimentación y Nutrición, la referencias de ingesta diaria fijadas para el año 2000, en tanto conciernen al consumo de ácido fólico, han sido tabuladas del siguiente modo:

Aportes nutricionales de folatos suficientes y recomendados en ingesta diaria
Edad Cantidad
de 0 a 6 meses 65 µg
de 7 a 12 meses 80 µg
de 1 a 3 años 150 µg
de 4 a 8 años 200 µg
de 9 a 13 años 300 µg
14 años en adelante 400 µg
Mujeres encinta 600 µg
Mujeres lactantes 500 µg

Carencia de ácido fólico

Padecer una deficiencia de folatos puede entrañar diarreas de diversa intensidad, pérdida del apetito, llegando a una pérdida significa de peso, inflamación de la lengua, cefaleas, espasmos musculares, palpitaciones cardíacas, irritabilidad e incluso cambios de humor y del estado anímico, en general.

Si la insuficiencia es de grado elevado puede producirse anemia megaloblástica, alteración de la mucosa del cuello uterino, del intestino, del estómago y de la vagina, induciendo este efecto negativo la degeneración de las células que, por consiguiente, podría significar la aparición de células malignas. Adicionalmente el déficit vitamínico puede implicar un retardo en el crecimiento, siendo éste uno de los casos más graves resultado de la carencia de ácido fólico.

Precauciones de uso del ácido fólico

Se recomienda poner especial atención al consumo de ácido fólico pues sus efectos, y la posibilidad de afecciones secundarios, varían según la edad y la condición física. Se ha observado que la ingesta de más de 1000 µg (1 mg) diarios de este compuesto vitamínico debe estar acompañada de supervisión médica, dado que los efectos de su administración pueden disimular los síntomas de una carencia aguda de vitamina B12, por ejemplo. Esta carencia puede acarrear daños neurológicos irreversibles.

En las líneas siguientes se ilustra una tabla que muestra los límites superiores de tolerancia al ácido fólico.

Edad Ácido Fólico
de 1 a 3 años 300 µg
de 4 a 8 años 400 µg
de 9 a13 años 600 µg
de 14 a 18 años 800 µg
más de 18 años 1 000 µg

Estos datos están basados en las estadísticas reseñadas en la cartelera del Instituto de Medicina, Alimentación y Nutrición de los Estados Unidos del año 2000. Estos valores representan la proporción máxima de ingesta diaria de suplementos alternativos de ácido fólico que puede ser consumida de manera continua sin riesgo alguno de padecer ninguna sintomatología adversa.

Efectos secundarios del consumo de ácido fólico

Como toda substancia que se administra en forma excesiva, la vitamina B9 puede conllevar ciertos efectos negativos de no haber prudencia con su consumo. La condición más frecuente que se puede presentar es la hipervitaminosis. Los síntomas de hipervitaminosis por lo general se manifiestan a través de:

  • Alergias (infrecuentes)
  • Erupciones cutáneas
  • Dificultad para la eliminación del excedente a través de los riñones, ocurriendo la obstrucción de estos órganos
  • Sofocos
  • Irritabilidad
  • Hiperactividad
  • Confusión
  • Disrupción en los ciclos de sueño

No se han registrado efectos secundarios con la ingesta de dosis estándares. Se considera hipervitaminosis cuando la concentración de ácido fólico en el organismo supera los 5000 µg (5 mg) en cuotas de ingesta diaria.

Contraindicaciones de la administración de ácido fólico

El ácido fólico no es una substancia inocua. Se recomienda precaución al hacer uso de esta vitamina cuando se emplee en forma de medicamento. Es importante hacer un seguimiento especializado a fin de evitar el desarrollo o agravamiento de condiciones clínicas que puedan menoscabar la salud. Entre las contraindicaciones demostradas se encuentran:

  • Las leucemias
  • En caso de deficiencia simultánea de vitamina B9 y vitamina B12 se aconseja tratar en primer lugar la carencia de vitamina B12. Se puede agravar la neuropatía en pacientes diagnosticados con una deficiencia de esta última vitamina.

Interacciones del ácido fólico con otras substancias

Se desconocen posibles interacciones con plantas u otros suplementos vitamínicos, a excepción del té verde. Su principal compuesto estructural, el epigalocatequin galato, podría interferir con la acción del ácido fólico, disminuyendo la capacidad del cuerpo de absorberlo.

Por su parte las interacciones medicamentosas sí son conocidas. La administración de ácido fólico en forma de suplementos dietarios demanda un seguimiento médico y control profesional del tratamiento, debido a que la ingesta de esta substancia por espacios de tiempo prolongados y en uso simultaneo con ciertos fármacos puede reducir la eficacia de la vitamina, interferir con el proceso de absorción de la misma, acelerar el proceso de eliminación o incluso provocar una carencia aguda. Los folatos pueden entrañar una minoración de la concentración de algunos medicamentos en la sangre.

Las interacciones más comunes de ácido fólico con fármacos tienden a ocurrir con la administración concomitante de las siguientes substancias:

  • Antibióticos, como por ejemplo la tetraciclina y la trimetoprima.
  • Antiácidos
  • La píldora anticonceptiva
  • Anti-inflamatorios no esteroideos, administrados en altas dosis y por largo tiempo (cuentan entre estos la aspirina, el ibuprofeno y el acetaminofén)
  • Anticonvulsivos, sirviendo de ejemplo la fenitoína, el fenobarbital y la primidona
  • Fármacos con efectos reductores del colesterol (estatinas e hipolipemiantes)
  • Sulfasalazina, tratamiento de la colitis ulcerativa
  • Metotrexato, tratamiento del cáncer, de la psoriasis y de la artritis reumatoide

Factores de riesgo relacionados con el ácido fólico

Dado que la mayoría de los padecimientos relacionados surgen por una falta de esta vitamina, es importante indagar sobre sus orígenes a fin de proponer el tratamiento más conveniente que permita restablecer los valores normales de folatos en el cuerpo. Diversas pueden ser las causas, sin embargo algunos factores de riesgo ya han sido determinados, entre estos podemos mencionar:

  • Ingesta deficiente: en los países donde aún en la actualidad la población se confronta a problemas de desnutrición y malnutrición es común observar esta ocurrencia. Las personas ancianas, los alcohólicos y los niños alimentados con leche de cabra constituyen también un grupo de riesgo. Otros elementos de alto riesgo lo conforman también el embarazo y la lactancia, el alcoholismo, los episodios de diarrea continua, las fiebres de larga duración, la anemia, los padecimientos del tracto intestinal, la insuficiencia hepática, las anomalías en las funciones renales (hemodiálisis), los estados constantes y agudos de estrés y las cirugías en el estómago.
  • Déficit de absorción adquirido: la esprue tropical, una enfermedad bastante rara, de origen no genético, conlleva a una mala absorción del ácido fólico, de vitamina B12 y de hierro. Este padecimiento se caracteriza por la aparición de cuadros diarreicos crónicos, glositis (inflamación de la lengua) y anemia. Por otro lado, están además la enfermedad celíaca (intolerancia al gluten), causante de una afectación del intestino delgado, la enfermedad de Crohn y las resecciones intestinales, todas conducentes a mal-absorciones combinadas de folatos.

Por su parte la utilización recurrente y prolongada de ciertos medicamentos puede requerir el acompañamiento suplementario de ácido fólico para contrarrestar la pérdida o mala absorción del mismo. Algunos casos que ameritan consideración son:

  • Una disminución de los valores normales de folatos en el organismo debido al aumento de las necesidades corporales o la pérdida por excreción; producto del embarazo, el cual aumenta los requerimientos de vitamina B9; en recién nacidos y, muy particularmente, en los bebés prematuros.
  • El uso de la píldora anticonceptiva, la aspirina (también causante de una absorción inadecuada de vitamina C), los antiepilépticos (fenobarbital, fenitoína, entre otros), los diuréticos, el triamtereno, la sulfasalazina, la pirimetamina (fármaco prescrito para combatir el paludismo y la toxoplasmosis).

Se recomienda a toda mujer que desee concebir, y que haya estado consumiendo anticonceptivos orales, suspender la toma de los mismos al menos seis meses previos a la fecundación, debido a la acción supresora que ejercen las hormonas anticonceptivas sintéticas sobre los depósitos de ácido fólico en el organismo.

De este modo el feto puede beneficiarse al garantizársele un suministro adecuado y suficiente de esta vitamina B9, muy necesaria durante los primeros estadios de su desarrollo. De no ser posible la absorción del ácido fólico a través de una dieta equilibrada, existen hoy en día en el mercado una gran variedad de suplementos de ácido fólico que, bien bajo la supervisión médico-profesional, pueden ser prescritos a las mujeres en estado de gravidez.

Investigaciones sobre el ácido fólico

Importantes investigaciones medico-científicas se han llevado a cabo en distintas áreas relacionadas a las funciones vitales del ácido fólico en el organismo. La importancia de éstas radica en la condición o patología que estudian y el impacto o riesgo que estas puedan representar para la vida. Por mencionar algunas se citan a continuación varias de las investigaciones desarrolladas hasta la fecha.

  • Anomalías congénitas del tubo neural: estas anomalías afectan el cerebro y la médula espinal de los recién nacidos, causando malformaciones tales como la espina bífida, conocido defecto en el cierre del extremo inferior de la columna vertebral, o la anencefalia, que se refiere a la ausencia de desarrollo del cerebro.

De acuerdo con los más recientes estudios, ha quedado bien establecida la eficacia de suplementos de ácido fólico en estos casos, alcanzándose una reducción de entre el 42% y el 62% del riesgo de desarrollo de malformaciones.

No obstante, debido a la falta de planificación de más de la mitad de los embarazos, ocurriendo estos por accidente, la Sociedad Canadiense de Pediatría ha propuesto la ingesta de esta vitamina en todas las mujeres en edad de procrear y quienes no estén haciendo uso de ningún método anticonceptivo.

Se ha impuesto esta consideración puesto que la mayoría de las anomalías fetales ocurren entre la tercera y cuarta semana de gestación, cuando las mujeres aún podrían no sospechar que ya se encuentran en estado de gravidez. De allí que a partir del año 1998 se impuso el enriquecimiento de determinados productos alimentarios con vitamina B9 en Estados Unidos. La aplicación de esta normativa ha sido desde entonces incorporada a la práctica de salud pública en muchos otros países a nivel mundial.

  • Insuficiencia renal: estudios han demostrado que un gran porcentaje de pacientes diagnosticados con enfermedades renales agudas presentan niveles elevados de homocisteína, factor que aumenta el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.
    Los ensayos concluyeron que la administración de de 0,8 a 1 mg de ácido fólico por día puede contribuir a una disminución de hasta el 50% de los valores de homocisteína registrados. Sin embargo, no ha sido comprobada ampliamente la disminución del riesgo de padecer anomalías cardíacas gracias a la ingesta de folatos suplementarios. Sólo un estudio parece haber mostrado una tendencia a la baja del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Reducción de los efectos indeseables del metotrexato: la administración de ácido fólico durante el seguimiento de un tratamiento de quimioterapia ha conducido aparentemente a la minoración de los efectos indeseables de este fármaco anticancerígeno en un 36%, siendo los más frecuentes las nauseas y los vómitos.
  • Degeneración macular asociada a la edad: el riesgo de desarrollar una enfermedad macular degenerativa en las mujeres, producto del envejecimiento, se ha visto reducido en un 34%, en comparación con el uso de placebo, según lo señala un estudio donde se analizó el uso simultáneo de la vitamina B9 con otras vitaminas, como la B6 y la B12.
  • Hipertensión: las investigaciones sugieren que la ingesta diaria de 5 mg a 10 mg de foldina durante un período mínimo de seis semanas continuas conllevaría a un descenso de la presión arterial en pacientes diagnosticados hipertensos. Por el contrario, si se administra esta substancia en conjunto con enalapril, un fármaco antihipertensivo, los efectos hipertensivos del fármaco no se ven aumentados.
  • Problemas de las encías: los problemas en las encías causados por la fenitoína pueden ser prevenidos con el uso tópico de ácido fólico. También puede esta vitamina estimular la mejoría de las enfermedades gingivales que ocurren durante el embarazo. La administración por vía oral de esta substancia no parece, contradictoriamente, mejorar los síntomas.
  • Vitiligo (decoloración de la piel): los síntomas de esta condición pueden verse notoriamente aliviados con la ingesta de vitamina B9.
  • Depresión: estudios epidemiológicos aseguran que existe un nexo entre un aporte insuficiente de folatos proveniente de la dieta diaria y el incremento del riesgo de aparición de cuadros depresivos. En los últimos años muchos estudiosos se han avocado a la investigación de los potenciales beneficios del ácido fólico como coadyuvante en el tratamiento de estados clínicos depresivos. Los ensayos han mostrado que una caída en la concentración de folatos en la sangre está vinculada a una baja y retardada eficacia de los antidepresivos, con peligro de recaídas más graves. Los resultados de un meta-análisis publicado en 2004 indicaron que tres ensayos realizados a 274 sujetos prueban que el ácido fólico podría suponer un contrafuerte a la acción de los antidepresivos.
  • Prevención del cáncer: en el caso de mujeres, se ha observado a través de estudios epidemiológicos que quienes consumen suplementos multivitamínicos, entre los cuales figure la vitamina B9, son menos susceptibles de sufrir cáncer de colon, gracias al ligero efecto protector de los folatos. Esta afirmación está basada en los resultados arrojados por un meta-análisis realizado en 2005.

En relación al cáncer de seno, se compró a través de un estudio clínico que el aporte elevado de vitaminas B6, B9 y B12 disminuye las probabilidades de desarrollar anomalías cancerígenas. Sin embargo, la administración en solitario del ácido fólico no aparenta reducir su expectativa de aparición. Por otro lado, se ha constatado un efecto protector contra el cáncer de seno en mujeres consumidoras de alcohol; lo mismo ocurriría con el cáncer de ovarios.

Otro estudio de cohorte para el cual la muestra tomada para los ensayos incluía un total de 81.922 individuos, entre hombres y mujeres suecos, conducido durante un lapso de 7 años transcurridos, estableció una correlación entre una ingesta alimentaria cuantiosa de folatos y la disminución significativa del riesgo de desarrollar cáncer de páncreas.

  • Declive cognitivo, demencia y mal de Alzheimer: por medio de diversos estudios de observación se ha registrado una tendencia a la minoración del riesgo de declive cognitivo y de padecimiento de demencia y mal de Alzheimer, de haber una concentración alta de folatos en la sangre. En contraposición se ha llevado a cabo otros análisis y estudios de cohorte que han asomado la imposibilidad de establecer una correlación precisa entre niveles bajos de ácido fólico y el desenlace de este tipo de padecimientos mentales en personas de edades superiores a los 60 años.
    En efecto, los ensayos llevados efectuados no lograron demostrar que la administración de elevadas dosis de vitamina B9 suplementaria (800 a 1000 µg) implicara una recesión en los signos de demencia ni Alzheimer, así como tampoco hubo mejoría en el desempeño cognitivo.
  • Prevención de enfermedades cardiovasculares: los estudios más amplios e importantes han sido abordados en esta área.

 Fue por medio de un análisis contrastivo de gran amplitud realizado en una muestra de 80.000 enfermeros norteamericanos y proseguido durante 14 años que se observó la vinculación entre el ácido fólico y las enfermedades cardiovasculares.

En virtud de este estudio se estableció que aquellos individuos que acompañasen su alimentación de suplementos multivitamínicos o quienes llevasen una dieta rica en alimentos fuente de folatos  (un mínimo de 696 µg por día) mostraron una mayor defensa al riesgo de padecer algún tipo de enfermedad cardiovascular, en comparación con quienes tuviesen una ingesta deficiente en este compuesto esencial. La misma constatación se hizo  través de estudios epidemiológicos posteriores.

En un seguimiento realizado a un grupo de 9.764 sujetos, compuesto de hombres y mujeres sometidos a observación durante 19 años, quedó indicado que la ingesta de folatos era inversamente proporcional al riesgo de sufrir padecimientos cardiovasculares o accidentes cerebrovasculares. Aunado a esto las estadísticas muestran que a partir del enriquecimiento vitamínico de alimentos impuesto en 1998, el deceso a causa de accidentes cerebro vasculares en Estados Unidos y Canadá se ha visto reducido.

Aparte, los científicos responsables de llevar a cabo ensayos clínicos en 1.114 individuos, evaluados en 12 estudios que formaron parte de un meta-análisis realizado en 1998, concluyeron que gracias a la administración concomitante de ácido fólico y vitamina B12 en forma de suplementos vitamínicos diarios, se observó una reducción de los niveles de homocisteína en la sangre.

Se sabe que la homocisteína en cantidades elevadas entraña un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, más prevalece aún la duda si estos valores alterados son una causa o, por el contrario, una consecuencia de una anomalía cardiovascular ya existente, puesto que su correlación no ha podido ser aún establecida.

En más, ningún estudio hasta la fecha parece haber demostrado algún efecto protector de los suplementos vitamínicos del grupo B en individuos que no hayan reportado ya síntomas de trastornos cardiovasculares, no pudiendo, por consiguiente, asegurarse su función como agentes de prevención primaria.

Uso médico del ácido fólico como agente de prevención secundaria

Los estudios sobre la acción preventiva del ácido fólico en individuos con riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, o aquellos quienes ya la sufran, no han sido concluyentes. Una prueba con ácido fólico, a razón de 0,5 mg de ingesta por día durante dos años, no evidenció ser más eficaz que un placebo en cuanto a la reducción de los accidentes cardíacos ni la mortalidad en 593 pacientes.

Estos sujetos fueron sometidos a la administración de estatinas para tratar sus enfermedades coronarias y bajar el colesterol. El  resultado de la prueba fue negativo aún cuando la posología había logrado reducir la tasa de homocisteína en un 18%.

Subsecuentemente se realizaron otros 3 estudios de gran envergadura, los cuales probaron que si bien la toma continua de vitaminas B6, B9 y B12 inducía una disminución en la concentración de homocisteína en los pacientes estudiados, el riesgo de rebote y muerte por accidente cerebrovascular permanecía elevado.

Uno de estos estudios, llevado a cabo en Noruega, condujo a los investigadores a observar que, contradictoriamente, el mismo tratamiento tendía a causar un aumento de recaídas y decesos por los mismos padecimientos hacia los cuales estaba dirigido a asistir.

Aunado a esta investigación se encuentra el estudio HOPE-2, durante el cual se advirtió que la cifra de hospitalizaciones a causa de angina de pecho se elevaba en pacientes tratados con el grupo vitamínico más no en aquellos a quienes se le administró el placebo. Así pues, muy a pesar de las grandes expectativas puestas en dicho tratamiento por ser de muy bajo costo, quedó claro que no era recomendable su aplicación.

Por otro lado, las personas que se hubieren sometido a una angioplastia con balón verían reducidos los incidentes cardíacos y de reestenosis coronaria con la toma combinada de vitaminas B6, B9 y B12, más no cuando la angioplastia consistía en la implantación de una endoprótesis. En el transcurso de este estudio se observó con preocupación que, opuesto a lo esperado, el tratamiento hacía aumentar ligeramente los casos de reestenosis.

Otros análisis de data más reciente refuerzan estos resultados, reafirmando la ineficacia del ácido fólico en el manejo y prevención de las enfermedades cardiovasculares y coronarias en sujetos que presentan niveles normales a elevados de homocisteína, si bien estos valores pueden tender a la baja en un 10% a 15% con la administración suplementaria de ácido fólico.

Por último, la asistencia combinada de piridoxina o vitamina B12 con la foldina no ha reportado ningún efecto benéfico en los individuos que presentan riesgo de padecer enfermedades cardíacas, a pesar de la reducción de la homocisteína en un 25%.

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