Para qué sirve el Amoníaco?

Introducción

Si eres fanático de la limpieza, es altamente probable que alguna vez hayas escuchado hablar de este producto y te hayas preguntado ¿para qué sirve el amoníaco? Lo cierto es que es muy importante que conozcamos información certera sobre este producto que en realidad es un gas incoloro, así que a continuación te presentamos más información al respecto.

El amoníaco, también conocido como NH3, es un gas incoloro con un olor fuerte característico, compuesto por átomos de nitrógeno e hidrógeno. Este se genera naturalmente en el cuerpo humano y también en la naturaleza, tanto en el agua, como en el suelo y el aire, e incluso en pequeñas moléculas de bacterias.

Por otro lado, en la salud del ser humano, el amoníaco y el ion amonio son compuestos vitales de los procesos metabólicos. Sin embargo, el amoníaco no debe ser ingerido por las personas, ni se deben consumir alimentos contaminados por este elemento.

Propiedades y datos sobre el Amoníaco

El amoníaco puede disolverse fácilmente en agua y se evapora de forma igualmente rápida. El amoníaco líquido se encuentra en muchos productos de limpieza para el hogar, pero irrita la piel, los ojos, la nariz, la garganta y los pulmones.

De hecho, la exposición a altas concentraciones en el aire puede quemar gravemente la piel, los ojos, la garganta o los pulmones. Incluso, en casos extremos, puede producir ceguera, o daño pulmonar. Respirar concentraciones más bajas causa tos e irritación de nariz y garganta. Ingerir amoníaco puede quemar la boca, la garganta y el estómago.

La cantidad de amoníaco producido por humanos cada año es casi equivalente a la generada por la naturaleza en el mismo período de tiempo.  De manera natural, el amoníaco se produce en el suelo, mediante la acción bacterias, plantas y animales en descomposición, así como por desechos de animales. Incluso, parte importante de varios procesos biológicos depende del amoníaco.

La mayoría del amoníaco procede de las fábricas de productos químicos, y se emplea para la manufactura de fertilizantes. Lo demás, se emplea para la fabricación de telas, plásticos, material explosivo, papel, alimentos y bebidas, productos de limpieza, refrigerantes y otros productos.

El amoníaco como fertilizante

Alrededor del 90 por ciento del amoníaco producido se utiliza en fertilizantes, para ayudar a mantener la producción de alimentos para miles de millones de personas en todo el mundo.

Cabe destacar que la producción de cultivos alimenticios agota naturalmente los suministros de nutrientes del suelo. Por ende, para mantener cultivos saludables, los agricultores dependen de los fertilizantes para mantener sus suelos productivos.

Los fertilizantes también pueden ayudar a aumentar los niveles de nutrientes esenciales como el zinc, el selenio y el boro en los cultivos alimentarios.

El amoníaco como producto de limpieza para el hogar

Por sí mismo o como ingrediente en muchos productos de limpieza para el hogar, el amoníaco se puede usar para limpiar una variedad de superficies domésticas, desde bañeras, lavabos e inodoros hasta encimeras de baños y cocinas y azulejos.

El amoníaco también es eficaz para eliminar la suciedad doméstica o las manchas de grasas animales o aceites vegetales, como la grasa de cocina y las manchas de vino.

Debido a que el amoniaco se evapora rápidamente, se usa comúnmente en soluciones de limpieza de vidrio para ayudar a ayudar a su preservación.

Limpiar pisos con Amoníaco

Si bien no se recomienda limpiar pisos de madera con amoníaco, este producto sí es excelente para el fregado de superficies de baldosas y linóleo. Este tipo de pisos suelen acumular gran cantidad de suciedad, así como sustancias provenientes de de otro tipo de limpiadores. Es allí donde entra en acción el amoníaco y elimina este tipo de problemas.

Limpiar baños con Amoníaco

Si bien limpiar los baños nunca es tarea fácil, esto puede ser más simple de lo que se piensa si se usa amoníaco. Este químico es grandioso para limpiar los restos de jabón pegado en el lavabo, la bañera, los grifos, e incluso para sacar todo el sarro que se encuentra en el inodoro. Otro uso muy común es su utilidad como limpiador de tuberías y drenajes que han dejado acumular sarro, suciedad y óxido.

Limpiar Joyas con Amoníaco

La limpieza de las joyas más finas puede ser realizada con productos de limpieza basados en amoníaco, realizando un excelente trabajo al recobrar el brillo en diamantes, el oro, rubíes e incluso el cristal.

Limpiar Ventanas y espejos con Amoníaco

Los espejos y ventanas pueden llegar a mancharse, en el hogar y el trabajo, muy comúnmente con aceites, tierra y residuos, en especial en zonas donde el smog y el humo de los vehículos suele hacerse presente de forma muy constante. El amoníaco entra en juego entonces, limpiando no solo estos rastros de suciedad sino dejando el vidrio libre de rayas.

Cocina

Con productos basados en amoníaco podrás decirle adiós fácilmente a la grasa acumulada en la cocina. Basta una pequeña porción de amoníaco en agua para cortar la grasa, con lo que podrás limpiar rápidamente tanto ollas como sartenes, platos y mesones, así como la misma cocina. Sin embargo, es muy importante recalcar que se debe usar guantes de goma para no dañar la piel de las manos o mucosas sensibles.

Usos industriales del Amoníaco

Cuando se usa como gas refrigerante y en equipos de aire acondicionado, el amoníaco puede absorber cantidades importantes de calor de su entorno.

El amoníaco puede usarse para purificar suministros de agua y como un bloque de construcción en la fabricación de muchos productos, incluidos plásticos, explosivos, telas, pesticidas y colorantes.

El amoníaco también se usa en las industrias de tratamiento de aguas residuales, almacenamiento en frío, caucho, pulpa y papel y alimentos y bebidas como estabilizador, neutralizador y fuente de nitrógeno. También se usa en la fabricación de productos farmacéuticos

Consejos de seguridad para la manipulación del Amoníaco

Cuando utilice productos de limpieza que contengan amoníaco, siga todas las instrucciones en la etiqueta del producto, asegúrese de que el área esté bien ventilada (abra las ventanas y puertas) y use la ropa adecuada y protección para los ojos.

La exposición al amoníaco puede irritar la piel, los ojos y los pulmones. No mezcle amoníaco con cloro, ya que esto produce gases tóxicos llamados cloraminas.

Asimismo, la exposición a los gases de cloramina puede causar tos, dificultad para respirar, dolor en el pecho, náuseas, irritación de la garganta, nariz y ojos o neumonía y líquido en los pulmones.

La ingesta de un producto de limpieza que contenga amoníaco puede quemar la boca, la garganta, el estómago, y causar un intenso dolor abdominal. Si se ingiere accidentalmente un producto de limpieza que contenga amoníaco, es importante leer la etiqueta del producto para conocer las instrucciones de seguridad.

Es imperante llamar a emergencias y asegurarse de tener a mano la etiqueta del producto de limpieza ingerido. De igual modo, los exámenes médicos pueden detectar el amoníaco en la sangre o la orina.

Debido a que el amoníaco se produce naturalmente en el medio ambiente, las personas están regularmente expuestas a niveles bajos de amoniaco en el aire, el suelo y el agua, por lo que estos resultados no se consideran biomarcadores efectivos de la exposición.

No obstante, hasta ahora, no se han encontrado efectos a la salud en humanos expuestos a concentraciones ambientales típicas de amoníaco.

¿Qué le sucede al amoníaco en el medioambiente?

El amoníaco se produce naturalmente y se encuentra en todo el medio ambiente en el suelo, el aire y el agua. El amoníaco también se renueva naturalmente como parte del ciclo del nitrógeno que ya ocurre cuando las plantas son fertilizadas. Como resultado de este proceso natural, el amoníaco no dura mucho en el ambiente, y tampoco se bioacumula.

¿Cómo huele el amoníaco?

El amoníaco tiene un olor fuerte muy característico, el cual es comúnmente descrito como similar al sudor o la orina del gato. De hecho, existen quesos fuertes y salados como el brie también pueden oler de modo similar al amoníaco. Para ser preciso, algunos quesos incluso tienen pequeñas cantidades de amoníaco en ellos, como un subproducto natural del proceso de envejecimiento del mismo.

¿Cómo podría estar expuesto al amoníaco?

El amoníaco se produce naturalmente en el medio ambiente, por lo que todo el mundo está expuesto a bajos niveles de este gas, en algún momento de sus vidas.

Es bastante probable que algunas personas manifiesten una mayor exposición al amoníaco debido al uso de productos de limpieza o viven en granjas que emplean de manera asidua el amoníaco como elemento fertilizante en sus cultivos.

La exposición al amoníaco no ha sido considerada como un agente contaminante dañino para el ser humano en condiciones naturales. Desde luego, que ciertas exposiciones a altos niveles de amoníaco pueden resultar irritantes para los ojos, garganta y pulmones de las personas, pudiendo incluso ocasionar tos y quemaduras.

El amoníaco y el esoterismo

En el mundo esotérico, el amoníaco también tiene un papel fundamental, solo que se le conoce con otros nombres. Se le llama “Espíritu deHarshtorn”, “gas de amonio”, “corneciervo” o “cuerno de ciervo”. A medida que las ciencias del esoterismo han avanzado, se ha descubierto su eficacia para el alejamiento, devolución y evitamiento de energías oscuras y sus estragos.

El amoníaco es muy utilizado par hacer despojos y limpiezas espirituales. Incluso, existen baños de carácter espiritual que se fundamentan en el amoníaco, que se emplean para alejar toda influencia negativa en las personas. Si bien para algunos tipos de hechizos propios de estas ciencias esotéricas se necesitan ingredientes de alto costo, el amoníaco es una sustancia aun así bastante fácil de adquirir y a un precio razonable, en farmacias o en perfumerías.

Se recomiendan los baños con amoníaco a las personas que se sientan estancadas o con energías pesadas, y que deseen deshacerse de estas malas influencias e intenciones de terceros a su alrededor.

Se dice que un modo de comprobar si nos encontramos sufriendo los efectos de malas energías es lavarnos las manos con cuerno de ciervo. Al sentir esta sustancia de manera jabonosa o babosa en nuestras manos, quiere decir que estamos siendo atacados por estas energías oscuras.

Cabe destacar que las energías más negativas se concentran en la nuca. Cuando esto sucede, los sabios esotéricos recomiendan mojar las manos en gran cantidad de cuerno de ciervo y pasarla por esta área en forma de masaje. Si durante el masaje se forma una capa jabonosa similar a la que se produce cuando nos lavamos con champú, es que el malestar que sentimos es bastante fuerte, pero con suerte desaparecerá pocos minutos después de realizar este ritual.

Usos esotéricos del amoníaco

Otros usos del amoníaco en el plano esotérico son los rituales para atraer el dinero en el hogar y los negocios, en conjuros protectores ante la envidia y mala intención de otros, para protegernos de trabajos materiales o espirituales contra nosotros, y la limpieza integral de la familia y el hogar. Sin embargo, lo más recomendable es que estos rituales y limpiezas los hagamos de la mano con alguien especializado en el asunto, para mayor eficacia y seguridad.

Cabe destacar que todo trabajo de limpieza realizado con amoníaco, sea espiritual o simplemente físico, debe realizarse ampliamente disuelto en agua, o con productos estrictamente designados para este fin.

Asimismo, no se deben realizar este tipo de limpiezas en habitaciones de tamaño pequeño o muy cerradas, sino más bien en una habitación con buena ventilación, sin mantener mascotas en su interior o personas, mucho menos niños o bebés, pues son ellos los más sensibles a este tipo de sustancias.

Si se expone por tiempo prolongado al fuerte olor del amoníaco en una de estas limpiezas, y empieza a sentirse mal, no pierda el tiempo y vaya directamente con un doctor. Usted podría encontrarse bajo los efectos primarios de intoxicación por amoníaco, por lo que deberá someterse a un tratamiento o procedimiento para revertir estos efectos.

Se le recuerda que bajo ningún concepto debe ingerir el amoníaco, pues este es altamente corrosivo, y podría destruir por completo su boca, garganta, esófago, estómago, vías respiratorias y mucosas. Estos daños pueden llegar a ser irreversibles, por lo que se recomienda discreción y cautela.

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