Para qué sirve el ciprofloxacino

Introducción

Hoy en día, la cantidad de enfermedades causadas por bacterias, hongos y cualquier otro agente patológico externo, es enorme, por lo que se han estado desarrollando fármacos que ataquen de forma directa cada uno de ellos. Cuando se trata de agentes virales, los antibióticos no funcionan, por lo que se utilizan antivirales y mucho descanso como método de tratamiento, siempre y cuando no se trate de algo más grave. Por el contrario, cuando se habla de bacterias, en especial, los antibióticos tienden a ser la mejor opción. Sin embargo, esto no resulta una tarea fácil, ya que no todos los antibióticos funcionan con cualquier bacteria, por lo que es necesario establecer el tipo de agente patógeno que está atacando y establecer el mejor fármaco para atacarlo.

El Ciprofloxacino es un antibiótico muy conocido alrededor de todo el mundo, que forma parte importante del grupo de las fluoroquinolonas. Este medicamento se caracteriza por atacar diferentes enfermedades causadas por bacterias específicas, en donde destacan las infecciones gastrointestinales, las que atacan las vías urinarias (especialmente la vejiga, causando cistitis) y diferentes enfermedades causadas por bacterias más precisas. En sí, además de eliminar las bacterias, el Ciprofloxacino también busca atacar de forma directa algunos síntomas comunes, como la fiebre, el dolor y la diarrea, siempre y cuando estos estén siendo causados por las bacterias dentro del organismo.

Por otro lado, es necesario destacar que este medicamento se vende única y exclusivamente con receta, lo que quiere decir que debe ser un médico especialista quien lo recete y pueda ser adquirido en cualquier farmacia. Este antibiótico tiende a formar parte de la familia del levofloxacino y el moxifloxacino, medicamentos también altamente conocidos por sus efectos precisos en cada enfermedad.

¿Para qué sirve el Ciprofloxacino?

Si bien ya hemos hablado levemente sobre los usos que suelen otorgarse a este antibiótico, en realidad el proceso tiende a ser más amplio de lo que parece, y es que estamos hablando de un antibiótico muy fuerte que debe ser recetado por un médico dependiendo del tipo de bacteria que esté atacando el organismo. Además, es necesario tener en cuenta que este fármaco no siempre tiende a ser la primera opción, por lo que se receta únicamente cuando otros antibióticos no producen resultados eficaces contra las bacterias.

Específicamente hablando, el Ciprofloxacino tiende a utilizarse en las siguientes situaciones:

Infecciones del tracto gastrointestinal

En muchas ocasiones ocurre que bacterias atacan el tracto digestivo, generando así una serie de síntomas y molestias, completamente tediosos, en donde destacan los dolores abdominales y estomacales, así como la diarrea y los vómitos. Si bien existen medicamentos que tratan estos síntomas, no es sino hasta que la bacteria se elimina que dejan de aparecer de forma frecuente.

Infecciones urinarias

Por otro lado, también ocurre que múltiples bacterias son capaces de reproducirse en lugares más húmedos, como los riñones, la uretra y la vejiga, lo que ocasiona que surjan otros síntomas, como la incontinencia urinaria, los dolores al orinar, dolor al tener relaciones sexuales, entre otros. Dentro de estas enfermedades que habitualmente el Ciprofloxacino es capaz de atacar, se encuentran la cistitis y la pielonefritis.

Infecciones de las vías respiratorias

Además de aquellas enfermedades, también se encuentran aquellas infecciones en donde las bacterias comienzan a atacar las vías respiratorias, ocasionando así diferentes enfermedades, variando desde una neumonía, hasta una otoños media, sin olvidar la faringitis que siempre sucede cuando las bacterias se encuentran en esta zona. Los síntomas que suelen ocurrir engloban dolor al respirar, sonido al respirar de forma profunda, tos, dificultad para respirar, mucosidad, entre otros.

Otras infecciones

Si bien las infecciones anteriormente mencionadas son más comunes que estas que encontrarán en este apartado, es importante mencionar que el Ciprofloxacino también es capaz de atacar bacterias que causan infecciones en la piel, en los tejidos blandos, en los huesos y en las articulaciones.

Por otro lado, esto también genera beneficios en cuando a la próstata se refiere, por lo que cuando ocurre prostatitis en los hombres, este medicamento tras ser muy fuerte, es magnífico para ser recetado. Sin embargo, en todos los casos el Ciprofloxacino se considera un antibiótico que debe ser utilizado como última opción, ya que es muy fuerte y en todos los casos anteriores, existen otras opciones que también tratan las enfermedades.

Presentaciones del Ciprofloxacino

El Ciprofloxacino es un medicamento conocido, además de por todo lo anterior, también por contar con distintas presentaciones y métodos de acción, ya que si bien suele tratar muchas infecciones, en ocasiones las bacterias se vuelven resistentes a él y deja de ser una opción.

De forma común, el medicamento se consigue en cuatro presentaciones básicas, como la suspensión oral (que puede ser ingerida por niños menores de doce años, según lo indique el médico), en tópicos (que se colocan en la piel para tratar infecciones relacionadas con estas zonas), en pastillas de diferentes miligramos, en donde se encuentran disponibles dos presentaciones: una de 250mg y otra de 500mg (en cualquier caso, estas se tratan de pastillas o cápsulas), y por último, en inyecciones que se consiguen es una presentación de 200mg/100m.

Cualquiera de estas presentaciones debe ser vendida a través de un récipe médico, ya que su administración dependerá únicamente de la opinión de un especialista. Y es que cualquier decisión que el mismo vaya a tener sobe el medicamento, deberá ser realizada basándose en las características del paciente y de su enfermedad.

Métodos de administración

Como comentábamos, la mejor forma de administración dependerá del tipo de infección que se esté tratando y de los datos del paciente, como su edad y su historial médico. Es importante que el médico, tras realizar su diagnóstico definitivo, consulte con el paciente sobre cualquier enfermedad que haya padecido o esté padeciendo, sus antecedentes familiares y sobre si está ingiriendo cualquier otro tipo de medicamento. En cualquier de los casos, es importante evitar ingerir alcohol mientras se esté realizando el tratamiento con el Ciprofloxacino.

En cuanto a cómo debe ser administrado el medicamento, esto también deberá depender de la infección, de su avance y del tipo de bacteria. De forma general, en el caso de las pastillas estas deben ser ingeridas con un vaso de agua y sin llegar a masticarlas, ya que el efecto debe ser preciso en cuanto haga contacto con el estómago. Evita por completo el hecho de tragar las pastillas con otros líquidos, en especial con productos lácteos, tales como el yogurt o la leche, y de ser posible, evita su consumo, incluyendo el queso, ya que el calcio genera que la absorción del medicamento se reduzca en gran medida.

Es importante que el tratamiento, en la presentación que sea necesaria, se complete de la forma en la que el médico lo ha recetado, ya que de otro modo, la infección aparecerá nuevamente. De forma común, cuando se trata de pastillas, la duración del tratamiento varía entre siete a catorce días, aunque en casos más extremos estamos hablando de veintiún días, si alargar este tiempo. Este dependerá de los síntomas y de la evolución o disminución de la bacteria. De forma general, la dosis máxima diaria de Ciprofloxacino en un adulto, no debe sobrepasar los 1500mg al día.

Si hemos de establecer un patrón más preciso para la administración del Ciprofloxacino, podemos partir de cada infección, comenzando por las infecciones urinarias. Frecuentemente, la dosis recomendada va desde los 250mg hasta los 500mg, cada doce horas, dependiendo del tipo de infección que se esté llevando a cabo. En ocasiones esto podría depender. La duración del tratamiento puede ser de tres días en las mujeres, o de siete días en los hombres. Si se trata de una pielonefritis, esta debe ser tratada con 500mg de Ciprofloxacino cada doce horas, con una duración de siete o catorce días. Si se trata de una gravedad en el caso, se recomienda la vía intravenosa.

Cuando hablamos de infecciones gastrointestinales, específicamente de diarreas infecciosas, se habla de un tratamiento que no debe bajar de los 500mg cada doce horas, con una duración mínima de tres días y de una duración máxima de siete días. Esto dependerá del tipo de bacteria que esté ocasionando la  infección y los síntomas. Del mismo modo y con la misma cantidad de miligramos, en los casos de infecciones en la próstata, el Ciprofloxacino suele administrarse con la diferencia en la duración del tratamiento, en donde en estos casos se debe ingerir por un tiempo mínimo de cuatro semanas y no mayor a seis semanas.

Por último, hemos de destacar que este medicamento puede ser ingerido en ayunas o tras haber ingerido algún alimento. Sin embargo, en casos de ingerirlo con el estómago vacío, se recomienda la ingesta de un protector gástrico.

Efectos adversos del Ciprofloxacino

Como cualquier otro medicamento común, el Ciprofloxacino no se salva de presentar una lista con algunos de los posibles efectos adversos que pueda generar, y que cuando ocurren, deben ser notificados al médico de forma inmediata, especialmente por control ya que no todos los efectos causan la detención del tratamiento.

Dentro de los principales efectos adversos del Ciprofloxacino, se encuentran los siguientes:

  1. Efectos secundarios gastrointestinales. Dentro de los principales efectos adversos que se consiguen dentro de este apartado, se encuentran las náuseas, la diarrea y la pérdida de apetito. Estos efectos suelen ser leves en la mayoría de los casos, a excepción de casos más graves en donde se vuelven imparables.
  2. Cierta hipersensibilidad en la piel. Este efecto es muy poco común, pero se muestra en la piel partiendo de los rayos UV. En sí, se recomienda que mientras se esté ingiriendo este medicamento, se evite la radiación del sol de forma directa y cualquier tipo de cabina de rayos UVA.
  3. Dolor en las articulaciones. Por otro lado, puede ocurrir que en algunos casos se comiencen a sentir dolores en las articulaciones que bien pueden partir desde los más leves, hasta los más intensos.
  4. Dolor de cabeza. Los dolores de cabeza son, probablemente, el efecto adverso más común de la utilización del Ciprofloxacino, y no suele ser catalogado como factor de detención del tratamiento, a menos de que sean intensos y estén produciendo otros síntomas.
  5. Mareos. El mareo tiende a ser común en algunos casos, por lo que también se considera un efecto adverso frecuente. Del mismo modo en que funciona el dolor de cabeza como efecto adverso, el mareo funciona igual, pudiendo ser leve o insoportable.
  6. Problemas para conciliar el sueño. Por último, se encuentran los problemas para dormir, los cuales tienden a ser, de toda la lista, los que por lo general suelen ocurrir. No son considerado una razón suficiente para detener el tratamiento.

Como decíamos, es importante consultar con el médico sobre cualquier síntoma que esté surgiendo tras comenzar el tratamiento, incluso si es muy leve. El mismo sabrá qué recomendación o variación generar para evitarlos sin llegar a detener el tratamiento.

¿Cuándo no utilizar el Ciprofloxacino?

Como hemos comentamos, el Ciprofloxacino es un medicamento completamente fuerte que no puede, o no debería ser administrado por todas las personas, por lo que hay que tener especial cuidado con el mismo. De aquí parte el hecho de informar al médico sobre el historial médico con el que se cuenta, ya que el medicamento es hipersensible en las siguientes circunstancias:

  1. Si se está tomando cualquier tipo de relajante muscular a base de tizanidina, por lo que se recomienda no utilizar este antibiótico.
  2. Si se padece de ciertas patologías graves, como la epilepsia, problemas cardíacos y cierto nivel de debilidad muscular. En estos casos se recomienda buscar la opinión de un profesional, con el fin de catalogar la mejor forma de ingerir este medicamento, o de no ingerirlo en lo absoluto.
  3. Si se están tomando ciertos fármacos. Es importante que informes al médico sobre cualquier tipo de medicamento que estés tomando, ya que el Ciprofloxacino es capaz de interactuar drásticamente con los mismos.
  4. Si se está embarazada o lactando. Es importante que se evite el Ciprofloxacino durante estas dos fases, a menos de que sea el médico quien indique su tratamiento. Incluso en estos casos, es importante que se tengan en cuenta ciertos detalles, sobretodo porque el mismo es capaz de reducir la capacidad de reacción.
  5. Si se están ingiriendo bebidas alcohólicas. En lo absoluto se debe ingerir este medicamento mientras que se estén ingiriendo bebidas alcohólicas, ya que el tratamiento no causaría el efecto adecuado.

Fuente| Wikipedia

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