Para qué sirve el clotrimazol

Introducción

El clotrimazol es un medicamento actualmente muy conocido, sobretodo por las mujeres. Esto se debe a que estamos hablando de un fármaco que cumple una grandiosa acción antimicótica, o como también se le conoce, antifúngica, que busca eliminar cualquier tipo de hongo que se encuentre en algunos de los tejidos del organismo. Es otras palabras, elimina infecciones, en donde por lo general ataca de forma directa aquellas que se encuentran en la zona vaginal.

Si no le has conocido con este nombre, es porque la presentación más habitual de este antimicótico común es a través de Canesten, aunque en muchos países suele conseguirse con su nombre común o con otros nombres similar, como clotrimin o canespie. Por otro lado, el clotrimazol también suele ser combinado con otros medicamentos que buscan desinflamar además de eliminar los hongos, en donde esta grandiosa combinación se consigue en los medicamentos Lotriderm y Clotrasone, conteniendo estos betametasona.

La forma en la que mejor se maneja este medicamento, es a través de una acción que busca eliminar los hongos en cualquier parte, incluso aquellos que se encuentra unidos a las paredes celulares del organismo, por lo que el medicamento impide que estos hongos sinteticen ergosterol, lo que es una sustancia similar al colesterol. Esto funciona ya que esta sustancia es aquella que alimenta los hongos y les permite mantenerse adheridos a las paredes de los tejidos afectados. Una vez los agentes patógenos se vean atacados desde la raíz, no logran mantenerse y son eliminados.

Sin embargo, y a pesar de tratarse de un medicamento que de forma frecuente se suele utilizar sin receta médica, en realidad es necesario visitar a un especialista que establezca un diagnóstico y logre recetar este medicamento, o bien, el mismo junto a otros que alcancen a realizar de forma completa el efecto deseado. Además, es necesario tener en cuenta los efectos secundarios que el clotrimazol es capaz de tener, por lo que es necesario no administrarlo al libre albedrío.

¿Para qué sirve el clotrimazol?

Si bien ya hemos mencionado que este medicamento es un antimicótico, aún no hemos especificado bien en qué se utiliza, es que no se trata de tan sólo un tipo de hongo, sino de varios de ellos, dependiendo también de la zona en la cual están atacando. Partiendo de este hecho, hacemos énfasis en el hecho de buscar información pertinente de un profesional, de preferencia especialista, ya que el clotrimazol deberá ser recetado en función al tipo de hongo que se esté desarrollando o bien, a los síntomas que se están llevando a cabo.

No obstante, este medicamento es realmente aclamado por el público femenino, por el simple hecho de tratar infecciones vaginales que pueden ir desde la más leve de todas, hasta la candidiasis, de la cual hablaremos más adelante. Estos tipos de infección son muy comunes en una gran cantidad de la población femenina, por lo que al menos una vez, la mayoría de ellas, pasarán por un cuadro de estos, especialmente la candidiasis. En sí, el clotrimazol ataca los tejidos sensibles o la mucosa expuesta de la vagina, por lo que el hongo suele ser eliminado rápidamente.

Ahora bien, dando un giro completamente drástico en el método de utilización pero partiendo aún por una misma infección (candidiasis), existen las pastillas de clotrimazol, las cuales se utilizan para la garganta infectada por esta enfermedad, o bien, para prevenirla. Esto por lo general se utiliza en personas que cuentan con un nivel de defensas en el organismo muy débil.

Por otra parte, otro de los grandiosos usos que se le dan al clotrimazol, es para tratar la dermatofitosis, o como mejor se le conoce, tiña, siendo esta formadora de un grupo de infecciones en la piel. De forma muy común, el clotrimazol se utiliza en estos casos cuando la infección se encuentra en los pies (pie de atleta) o en ciertas zonas del cuerpo.

Por último, el clotrimazol también se utiliza con el fin de manejar la anemia de ciertas células, específicamente aquellas que son falciformes o drepanocíticas. Esto parte tras una enfermedad en la sangre que afecta los glóbulos rojos, generando que los mismos se vuelvan rígidos o cambien su forma a una media luna. Esta enfermedad es grave, ya que la misma de no tratarse, puede causas infartos.

¿Cómo debe administrarse el clotrimazol?

El clotrimazol es un medicamento que hoy en día se observa en un gran número de presentaciones, en donde todas y cada una de ellas se adecua a cada organismo, a cada enfermedad y a cada paciente, por lo que es importante consultar con el médico y establecer una comunicación formal entre especialista y paciente, con el fin de establecer el mejor método. Esto se debe a que el fármaco se consigue, para la misma enfermedad, es varios modelos de presentación.

Dentro de las presentaciones más conocidas del clotrimazol, se encuentran las cremas, los óvulos, gotas para los oídos y pastillas para la garganta. Cada presentación cuenta con el componente aunque con la diferencia de que cada laboratorio le establece un nombre comercial distinto.

Cuando hablamos de clotrimazol en crema, bien sea para la piel o para la zona eterna de la vagina, la misma debe ser aplicada dos veces al día, una en la mañana y otra en la noche, y esto debe repetirse en un periodo de tiempo de entre dos semanas y dos meses, dependiendo de aquello que esté ocurriendo en el organismo. Si hablamos sobre las pastillas para la garganta, al tratarse de pastillas que atacarán de forma directa una infección como lo es la candidiasis, estas deben ser ingeridas cinco veces al día, durante un tiempo estimado de dos semanas (es necesario tener en cuenta que estos número pueden variar).

Cuando hablamos de una infección vaginal, el clotrimazol debe ser administrado una vez al día, en óvulos preferiblemente, o bien, en crema. Esto debe realizarse por un periodo de tiempo de seis días. La dosis diaria no puede sobrepasar los 100 mg. Para que el medicamento realice su efecto en estas circunstancias, se recomienda que se administre antes de dormir, cuando la mujer no vaya a levantarse en un buen rato y mantenga sus piernas completamente cerradas y, de ser posible, dobladas. Lo ideal es que el medicamento no se salga.

Partiendo del hecho de que cada presentación cuenta con un método distinto de administración y un prospecto diferentes, lo ideal es pedir una opinión médica, incluso si utilizas clotrimazol desde momentos anteriores. Ahora bien, si es primera vez que lo utilizarás, deberás prestar mucha atención al diagnóstico que el especialista te ofrecerá, ya que una opinión es muy diferentes a una consulta.

Recomendaciones al utilizar clotrimazol

Antes de finalizar este apartado, es necesario establecer algunas recomendaciones antes de comenzar a utilizarlo, sobretodo porque es importante que ninguna presentación es para ser ingerida, salvo las pastillas ara la garganta y realmente tampoco se ingieren sino que se mantiene en la boca hasta que se van deshaciendo y generan el efecto deseado en la garganta.

Lo ideal es que laves tus manos antes de utilizar el producto, ya que cualquier tipo de infección sumada a la ya existente, genera que el resultado del clotrimazol sea difícil se lograrse. Una vez lo hayas utilizado, debes desinfectar tus manos nuevamente. Sin embargo, si has de utilizar el clotrimazol para tratar hongos en tus manos o uñas, el lavado deberá ser establecido antes de su colocación y las manos no deberán ser utilizadas para tocar objetos o superficies, hasta que la crema haya sido absorbida por completa por los tejidos de la piel.

La cantidad a aplicar debe ser poca, especialmente si hablamos de clotrimazol en crema. La capa deberá ser delgada y deberá colocarse dando leves masajes circulares que harán que el producto sea absorbido más rápido. Evita por completo que, en cualquier presentación, el medicamento entre en contacto con tus ojos o con alguna herida abierta. De ser así, enjuaga con agua fría y en abundancia.

Evita utilizar el clotrimazol por más tiempo o en mayores dosis de las recomendadas en el prospecto de la cada o por el médico, y evita dejar el tratamiento incompleto, incluso si has visto mejorías, ya que si interfieres en el proceso esto no asegura que el hongo pueda desaparecer.

Consulta con el médico en todo momento, incluso si estás observando cambios de cualquier tipo. Puede ocurrir que con los avances positivos el médico cambie las dosis o reduzca el tiempo d e tratamiento, pero todo esto dependerá del profesional. Y por último, es de suma importancia que jamás compartas el medicamento con cualquier otra persona. El clotrimazol es un medicamento íntimo que debe ser utilizado por sólo una persona por presentación.

Efectos secundarios y contraindicaciones

Como cualquier otro medicamento, el clotrimazol también es capaz de producir efectos secundarios que deben tenerse siempre presentes, sobretodo porque pueden ocurrir en cualquier tipo de persona, dependiendo siempre de la forma en la cual se administre, la edad del paciente y de su historial clínico. Sin embargo, estos efectos tienden a ser leves y en muchas ocasiones se sigue administrando el medicamento con el fin de eliminar los hongos.

De forma común, algunos de los principales efectos secundarios del clotrimazol, tienden a ser inflamación cutánea, cierto nivel de irritación, picor y enrojecimiento, erupción leve o ampollas en la piel, siendo estos efectos específicamente dermatológicos. Mientras que dentro de los efectos secundarios alérgicos que pueden ocurrir, se encuentra la fiebre, cierto grado de disnea (siendo esta cierta dificultad para respirar), picor por el cuerpo o, en casos más extremos, hemorragias vaginales, siempre que su utilización sea en esta zona. Cuando se utilizan las pastillas para la garganta, estas pueden generar efectos a nivel estomacal, como vómito y dolor abdominal. En casos más extraños, el clotrimazol es capaz de producir cierto dolor en cualquier área en la cual se coloque.

Aún no se descubren efectos adversos en el caso de las mujeres embarazadas; sin embargo, es importante tener en cuenta que no todos los organismos son iguales, ni responden del mismo modo ante ciertos medicamentos, especialmente no cuando se está en cinta, por lo que es necesario tener en cuenta que pueden ocurrir efectos adversos y se debe tener cuidado en estos casos. Por ende, se establece la colocación del clotrimazol con los dedos y de forma superficial en la zona de la vagina, evitando completamente adentrar la crema hacia la zona interna, por lo que los óvulos están prohibidos. En el caso de la lactancia, lo más recomendable es evitar completamente el uso de este fármaco.

¿Cómo funciona este medicamento?

De forma breve y para explicarlo de modo sencillo, el clotrimazol busca desnudar el hongo. Esto funciona gracias al efecto del medicamento sobre el ergosterol, lo que genera que el hongo comience a debilitarse hasta que el medicamento ataca por completo el hongo y lo elimina. Esto se logra gracias a que su capa protectora se va debilitando conforme se vaya realizando el tratamiento.

En sí, lo que ocurre es que el clotrimazol cuenta con un método de acción que se basa en impedir la biosíntesis de su protección y fuente de energía (el ergosterol). Si los hongos no logran sintetizarlo, como ya hemos mencionado con anterioridad, su membrana protectora se va debilitando, hasta que al final el hongo acaba muriendo.

La candidiasis y el clotrimazol

La candidiasis es una infección vaginal que surge gracias a un tipo de hongo específico, en donde la misma es sencilla de diagnosticar gracias a sus síntomas, dentro de los cuales destacan los dolores al orinar, cierto ardor en la zona de la vagina, enrojecimiento en la zona tras algunos días y un nivel de inflamación que es capaz de producir dolor. A medida que van pasando los días, otros síntomas comienzan a llegar, como cierto dolor al tener relaciones sexuales, una erupción en la vagina y cierta cantidad de secreción vaginal.

Esta enfermedad es simple de diagnosticar gracias a que el ginecólogo realiza una prueba y un cultivo y, una vez se haya descubierto y confirmado el tiempo de hongo que está causando las molestias, se procede entonces a establecer un tratamiento. Si bien existen diferentes medicamentos capaces de ayudar en estos casos, el clotrimazol tiende a ser la mejor opción en la candidiasis. Este tratamiento no es complicado, se puede realizar bien sea con cremas o óvulos y sus efectos tienden a ser inmediatos y progresivos.

Es ideal seguir las recomendaciones el médico y eliminar la candidiasis por completo con el clotrimazol.

Fuente| Wikipedia

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