Para qué sirve el melón

Introducción

A la hora de comer, siempre tenemos en mente algún menú de lo que vayamos a preparar o bien, a ordenar si nos encontramos en un restaurante, donde por supuesto incluiremos alimentos de los tres principales grupos como lo son las proteínas, los carbohidratos y las grasas vegetales, pero además si es nuestro deseo un postre para complementar. Hay quienes se decantan por un dulce típico o, también, por un platillo de fruta sea éste de una en específico de temporada o combinada con otras para deleite del paladar de los comensales, que posiblemente se inclinen por esta opción al resultarles más saludable y digerible.

En especial si nos hallamos bajo un régimen dietético algo estricto, donde las calorías son prácticamente contabilizadas en cada plato fuerte que elaboremos al día, no será la excepción tener variedad de alternativas que aparte de permitirnos cumplir con una necesidad biológica, cubran los requerimientos mínimos nutricionales al dotarnos de sustancias beneficiosas aprovechables por el organismo. Para ello, tenemos en nuestras manos el poder de decidir entre una u otra oferta, dependiendo de cuál sea nuestro gusto o preferencia al momento de comer y qué mejor forma de satisfacer ésa demanda, que atendiendo a lo que el propio cuerpo nos pide consumir, quizá por una insuficiencia vitamínica que un alimento como éste puede suplir fácilmente.

Propiedades del melón

Sobre todo en épocas de calor como el verano, nos parece fabulosa la ingesta abundante de líquidos y de todo aquello que nos aporte hidratación tanto a nivel interno como externo, sin saber que, por ejemplo, en la extensa naturaleza hay un fruto que perfectamente posee todas estas virtudes y abarca muchas otras más. Y sólo nos basta con trasladarnos hacia las instalaciones de un supermercado para adquirir una buena ración o, si es nuestro deseo, un melón completo que nos brinde todos ésos nutrientes tan importantes que debemos cubrir y que están contenidos en este magnífico aporte para nuestra dieta.

Rico en vitaminas A, del complejo B, C, E y K, además en minerales como calcio y zinc y alto en fibra, es excelente para su consumo diario por estar compuesto casi en su totalidad de agua y ser escaso en calorías y carbohidratos (treinta y cuatro y ocho gramos por cada cien del fruto, respectivamente). Por todas estas bondades, se reconoce por sus propiedades antioxidantes, depurativas e hidratantes que son realmente curativas, al prevenir un sinfín de enfermedades que tienen lugar en varios de los sistemas orgánicos, devolviéndoles la capacidad de funcionar correctamente y así mantenerse en un estado óptimo.

Beneficios del melón

De agradable sabor y olor, el melón que se obtiene de una planta llamada melonera que crece una vez al año en países con condiciones climáticas aptas para su desarrollo, como la baja humedad y una temperatura cálida con suficiente luminosidad, recibe el nombre científico Cucumis melo L. y pertenece a la familia herbácea de las cucurbitáceas. Aun cuando no hay precisión exacta sobre su origen, que se ubica entre los continentes africano y asiático, lo verdaderamente relevante es que a pesar de las muchas especies existentes, todas ellas comparten las mismas propiedades, con la única distinción de que los de color anaranjado contienen más antioxidantes betacarotenos precursores de la vitamina A.

Pero son diferentes las ventajas que se derivan de su ingesta habitual y en las cantidades adecuadas, así que descubramos de qué modo nos beneficia al ir incorporándolo progresivamente en nuestro plan alimenticio semana tras semana:

  • Por sus propiedades antioxidantes que parten de las vitaminas A, C y E más un compuesto denominado citrulina y los flavonoides, es indicado para reforzar el sistema inmunológico al permitir que se forme la arginina, un aminoácido esencial para el buen funcionamiento del organismo que hace frente a los radicales libres, responsables del envejecimiento y diversas enfermedades.
  • Asimismo, la vitamina C que participa en el blindaje de este sistema de defensa del cuerpo, no sólo mantiene a raya múltiples afecciones virales y otras producidas por agentes bacterianos, sino que a su vez tiene un papel protagonista al actuar como mediador en la fijación del hierro y en la regeneración celular a nivel de los tejidos, por lo que se vuelve primordial en el proceso de cicatrización y de formación ósea y articular.

  • En tanto que las vitaminas A y E, así como previenen la degeneración de las células y evitan que se formen las malignas que dan paso a varios tipos de cáncer como el de mama o colon, favorecen la visión y el correcto flujo sanguíneo al reducir el colesterol, por lo que es idóneo para los pacientes hipertensos que pueden consumirla sin riesgo al ser bajo en sodio y alto en potasio.
  • Ya que el principal mineral que la caracteriza es justo el potasio, que posee en mayor medida que los demás, regulariza el ritmo cardíaco y el equilibrio corporal pero aparte, contribuye a la generación proteica y por ende es ideal para los deportistas de alto rendimiento y quienes se encuentren atravesando por situaciones donde puede haber una deficiencia o intolerancia por hipersensibilidad como las alergias, el período de gestación o la lactancia materna, enfermedades del sistema inmune y otras condiciones donde persista un cuadro inflamatorio o febril.

  • Reduce el riesgo de padecer enfermedades articulares, como la artritis reumatoide o la gota e incluso en un plano estético, es perfecto como un diurético que además de mantener la piel libre de impurezas que dan paso a problemas cutáneos como las manchas o el acné, contrarresta la retención de líquidos y ayuda a expulsar desechos.
  • Por lo tanto, en definitiva el melón es aliado en cualquier régimen estructurado para bajar de peso si es ingerido con moderación, ya que sus carbohidratos simples son naturales y a diferencia de los procesados, no causa indigestión ni acidez en el estómago pero, en cambio, sí facilita el tránsito intestinal actuando como un laxante leve y provoca sensación de saciedad por su contenido en fibra.

Usos del melón

Para uso interno o externo, el melón será apto por sus propiedades refrescantes, siempre y cuando no tenga insuficiencia renal o hepática, no sufra de gastritis u otros trastornos del aparato digestivo ni presente inconvenientes con el azúcar, puesto que su valor glucémico lo restringe en pacientes diabéticos que quizá podrán consumirlo pero con vigilancia médica, generalmente combinándolo con alimentos de los principales platos del día con una porción calculada.

Ha existido mucha controversia y se han hecho largos e interminables debates en torno a si causa o no pesadez estomacal, pero lo cierto es que incluso por las noches su ingesta es propicia por ejercer un efecto calmante que favorece a quienes padecen de insomnio, con la única salvedad de que al ser desintoxicante es preferible hacerlo con suficiente anticipación para que las micciones no interrumpan las horas de sueño.

Otra opción es seguir un plan de acción para sacar provecho de sus propiedades diuréticas que despejan las vías urinarias y el hígado, combatiendo eficazmente los cálculos o piedras que se forman en estos órganos, con una rutina en la que se incluya como desayuno por una semana o como plato principal y merienda por un día completo, lo cual también nos hará lucir una piel con apariencia más saludable y mantendrá el sistema nervioso controlado. Y externamente, nos bastará con machacar una cantidad que sea suficiente como para cubrir el área de nuestro interés para colocarse no directamente, sino sobre una gasa que dará alivio a los tejidos inflamados (hemorroides), irritados por el sol (insolación) o deshidratados por el calor.

Fuente| Wikipedia

tags:

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.