Para qué sirve el Metamizol Sódico

Introducción

En determinadas circunstancias, hemos quedado expuestos a una fragilidad que nos limita al no poder desempeñar a cabalidad las actividades que normalmente desarrollamos en nuestra rutina, puesto que son hechos que nos inmovilizan por afectar de alguna u otra manera los sistemas que operan dentro del cuerpo. Puede que no estemos muy conscientes de cómo es exactamente el funcionamiento de los mismos, pero la realidad es que aun cuando obviamos estos detalles, formamos parte de ése todo que mecánica o automáticamente se sincroniza para llevar a cabo las acciones diarias de modo coordinado; sólo que, cuando éstos son interrumpidos por factores ajenos, empiezan a fallar dejándonos en desventaja.

Y sobran las razones para sentirse en total vulnerabilidad si ocurre una situación inesperada que provoque tales problemáticas, que se manifiestan con una serie de dolencias que por supuesto, son incontrolables y difíciles más no imposibles de manejar por nuestros propios medios, resultando común que en estos casos se acuda donde un experto. Porque solamente un profesional de la salud estará lo suficientemente capacitado como para indicarnos qué debemos hacer, actuando con la responsabilidad que es inherente a los conocimientos en que ha sido formado, despejando cualquier duda o inquietud que nos surja con relación al malestar en específico que nos aqueje.

Propiedades del Metamizol Sódico

Hay quienes se aventuran a experimentar con terapias o alternativas naturales que quizá, son adecuadas en momentos puntuales, en los cuales no existe una mayor afectación y por tal motivo, acaban siendo efectivas como un remedio apto para los inconvenientes leves que no representan una gravedad. Pero justo cuando se trata de algo que compromete al organismo en una instancia más delicada o, bien, se ha probado con varias opciones sin éxito, será prudente que se recurra a una consulta médica en la que posiblemente se nos prescriba un analgésico capaz de contrarrestar estos dolores que llegan a paralizarnos casi por completo.

Será precisamente bajo este diagnóstico en particular que se recete la potencia de un fármaco como el metamizol sódico, que a pesar de encontrarse también en su otra fórmula (metamizol magnésico), es el primero de ellos el que se comercializa comúnmente con los nombres comerciales Novalcina o Dipirona que, igualmente, comparten el mismo principio activo. Perteneciente al grupo de las pirazolonas y derivado del sulfonato de sodio sintetizado de la amidopirina, actúa como un inhibidor de las prostaglandinas debido a sus propiedades antiinflamatorias y antipiréticas que, en su conjunto, funcionan como coadyuvantes en el tratamiento de distintos problemas de salud, ofreciendo alivio casi al instante en varios casos que conoceremos a continuación.

Beneficios del Metamizol Sódico

Pese a la controversia generada en los años setenta cuando se le asoció con efectos adversos en extremo peligrosos, no obstante sigue empleándose pero con la estricta autorización de un doctor, restringiéndose como un producto que al no ser de venta libre requiere obligatoriamente esta suerte de permisología previa. Sin embargo, a pesar de todas las contrariedades que giran en torno a él y de estos antecedentes que tienden a percibirlo negativamente, su uso puede resultar de gran utilidad para las personas que padezcan de fuertes dolores y cuadros febriles, generalmente provocados como consecuencia de diversas enfermedades entre las que se destacan:

  • Las causantes de cólicos agudos, ya que su acción antiespasmódica tendrá la capacidad de interferir en los procesos de contracción y relajación de los músculos vinculantes a los órganos que estén comprometidos, como la vesícula biliar, los riñones, el útero y los intestinos; pudiendo ser una sustancia no esteroidea de fácil asimilación por el estómago que, a diferencia de otros medicamentos similares, no desencadena hemorragias o reacciones perjudiciales afines.

  • Aquéllas que ejercen una influencia en el sistema nervioso central, desde donde se emiten señales que se traducen en dolores crónicos de intensidad significativa, funcionando como un interruptor que bloquea el paso de éstas al centrarse en la médula espinal. De esta forma se indica en pacientes con cáncer o tumores, gota (hinchazón articular), neuralgia del trigémino (dolor en el rostro), glaucoma (aumento de la presión ocular), migraña, neuritis (nervios inflamados) y en personas con dolores posteriores a una intervención quirúrgica, quemadura o accidente (traumatismos) que no se alivien con los analgésicos probados.
  • Asimismo, en situaciones complejas que desaten una fiebre refractaria que aumenta la temperatura corporal de manera desmedida y es prácticamente difícil de tratar para disminuirla, como por ejemplo en quienes sufren de infecciones virales como el herpes zóster o culebrilla.

Administración y contraindicaciones del Metamizol Sódico

Es crucial recordar la importancia que tiene la adquisición del metamizol sódico bajo las condiciones antes señaladas, es decir, contando con un riguroso aval médico que será pertinente para constatar que se rige por las leyes o normas que marcan la pauta en su país con relación a esta materia. Al cabo de media a una hora de su administración, que puede ser por vía oral, intravenosa o anal empezará a surtir efecto, prolongándose por un aproximado de cuatro horas si se adecúa a las recomendaciones o sugerencias para su uso, que de acuerdo a sus presentaciones queda estandarizado de esta forma:

  • Comprimidos: existen dos formulaciones, la simple y la granulada. La primera de ellas, es una cápsula apta para ser ingerida por adolescentes de quince años en adelante, que se toma por un máximo de cuatro veces diarias, con una o dos de quinientos miligramos o bien, una de mil miligramos. La segunda opción, se ha de diluir en medio vaso de agua para ingerir al igual que la versión en cápsula.
  • Solución: también en presentación oral o inyectable, tenemos que en el primer caso la presentación de cincuenta miligramos sobre mililitros se administra en adolescentes mayores de quince años y adultos con diez o veinte mililitros una vez al día y la presentación de quinientos miligramos sobre mililitros, se miden entre veinte y cuarenta gotas diarias. Si es para inyección por vía intravenosa o intramuscular, el personal médico calificado debe medir la dosis que varía entre los dos y cinco mililitros diarios, hasta un máximo de diez mililitros.

  • Supositorio: para ser colocado por un máximo de cuatro veces al día por vía rectal, se extrae del empaque y se verifica que esté lo suficientemente consistente; en caso contrario, se incorpora en un poco de agua fría y antes de ser introducido, se desinfectan las manos lavándolas con suficiente agua y jabón o, en su defecto, con alcohol.

En el caso de los niños, la cantidad de la solución tanto oral como inyectable se debe estimar calculándola por cada kilo de peso corporal del infante y esto sólo podrá ser previsto por el doctor, quedando restringido especialmente en bebés, a menos que sea mayor el beneficio que los riesgos que se puedan presentar.

También las mujeres en período de gestación y lactancia materna lo tendrán contraindicado, al igual que quienes sean hipersensibles a los componentes y sobre todo a la dipirona sódica u otros analgésicos, sufran de asma o broncoespasmo derivados de alergias a estas fórmulas; sin olvidar que es importante prestar atención a manifestaciones secundarias que son catalogadas como mortales, entre las que destacan la anemia aplásica y la agranulocitosis, que en la misma medida contribuyen a destruir eritrocitos y neutrófilos que son piezas indispensables del sistema de defensa del organismo.

Fuente| Wikipedia

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