Para qué sirve el Metronidazol

Introducción

El ser humano no es inmune a las enfermedades, pero sí cuenta con un sistema perfectamente diseñado para actuar como una barrera protectora que lo mantiene al margen de microorganismos dañinos del entorno, los cuales son causantes de grandes males a nivel físico en cuanto se diseminan por el cuerpo. Pero por supuesto, dicha estructura que es inherente a su anatomía desde el mismo instante en que empieza a formarse dentro del vientre materno, no es ajena de sufrir algún tipo de alteración por quedar constantemente expuesta a un sinfín de elementos perjudiciales de orden externo, que pasan a adueñarse de espacios delimitados o bien muy extensos a lo interno.

En tal sentido, es propicio que se tomen medidas justo a tiempo en lo que se haya detectado el más mínimo indicio de un cambio, provocado como consecuencia de la acción de estos agentes nocivos que producen tantas molestias en general, incidiendo de manera directa y negativa en nuestra salud. Para ello, lo adecuado es acudir con prontitud a un consultorio médico y ser evaluado por un personal que esté lo suficientemente capacitado como para indicar las medidas que se han de seguir, asesorándonos con suma experticia y guiándonos paso a paso en el tratamiento de la afección en particular que nos esté aquejando en el momento.

Propiedades del Metronidazol

Y entre toda ésa orientación que probablemente recibiremos de manos de un profesional de la salud, no estará de más que tras dar con el diagnóstico definitivo y despejar cualquier duda e inquietud, se nos sugiera un medicamento que será excelente para contrarrestar el padecimiento puntual que estemos atravesando; en este caso, como producto de una infección en una zona específica. Tal vez considere prudente que lo mejor, sea prescribirnos un fármaco como el Metronidazol que posee propiedades antibióticas y antiparasitarias, capaces de destruir la pared celular en las bacterias anaeróbicas o anaerobias (no necesitan de oxígeno para subsistir) gram positivas y negativas y los protozoarios, al interferir en los procesos derivados de los ácidos nucleicos; por lo tanto, los elimina con eficacia al generar un desequilibrio en su mapa genético.

Beneficios del Metronidazol

Formando parte de la familia de los nitroimidazoles, el Metronidazol viene siendo el principio activo del producto farmacéutico comúnmente conocido bajo el nombre comercial Flagyl, aunque igualmente se puede adquirir con otras denominaciones que compartirán las mismas características. Ya que es un antiinfeccioso de amplio espectro, se cataloga como un medicamento de gran utilidad debido a su versatilidad que lo hace tan distintivo de los demás al tratar múltiples afecciones tanto por dentro como por fuera de nuestro organismo, como las que se mencionarán a continuación:

  • Infecciones graves que comprometan al sistema digestivo en personas que se encuentren internadas en un centro de salud y bajo observación médica.

  • Parasitosis en niños (lambliasis), desencadenada por un protozoo de tipo flagelado llamado Giardia lamblia (giardiasis en adultos) que afecta a los intestinos, el cual provoca trastornos a lo largo de los mismos que se reflejan en la pérdida acelerada de peso e inconvenientes para absorber los nutrientes en infantes; al igual que infecciones parasitarias por Entamoeba histolytica, que desata un absceso en el hígado
  • Otro parásito similar que causa una fuerte infección pero a nivel vaginal, es el Trichomonas vaginalis que en las mujeres genera vaginitis y uretritis y al ser una enfermedad que se contagia por contacto sexual, produce tricomoniasis sinto o asintomático en ellas y en los hombres; también es efectivo en infecciones vaginales derivadas de la Gardnerella vaginalis (que crea vaginosis bacteriana) y del Mycoplasma hominis (zona urogenital).

  • En alteraciones cutáneas como el acné rosácea que se presenta con pústulas o pápulas y otras de orden dermatológico, como las úlceras en la piel que se deben a bacterias anaeróbicas, las cuales desprenden malos olores y se desarrollan fácilmente en pacientes que se encuentran en cama con movilidad escasa o nula.
  • Para la amebiasis, incluyendo hasta la disentería amébica o bien, un tipo de amebiasis grave que compromete a los intestinos en un grado más agudo.

  • La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), que se determina como secuela de una enfermedad de transmisión sexual (clamidia o gonorrea) que infecta los órganos superiores del aparato reproductor femenino, pudiendo trasladarse más allá del útero y llegar a estructuras abdominales.
  • Otras infecciones causadas por bacterias como el Helicobacter pylori (que se aloja entre el estómago y el duodeno) y las Bacteroides spp, Bilophila wadsworthia, Clostridium spp, Fusobacterium spp, Peptostreptococcus spp, Porphyromonas spp y Prevotella spp, que se manifiestan en abscesos pulmonares e intraabdominales y en casos de pie diabético, meningitis, peritonitis o septicemia.

  • En la colitis pseudomembranosa que inflama el colon o intestino grueso, por una bacteria que vive en él (Clostridium difficile) que al desprender una toxina que produce, origina inflamación de la mucosa y lesiones en dicho órgano que se presentan con síntomas como la diarrea, luego del uso de algún antibiótico.
  • Finalmente, para la neumonía por aspiración que surge cuando se han traspasado elementos sólidos o líquidos mediante inhalación a los pulmones, la enfermedad de Crohn que inflama todo el tracto gastrointestinal al igual que la gastroenteritis (por norovirus o Campylobacter) e infecciones en la cavidad bucal, como la periodontitis (crónica o agresiva) u otras afines de carácter necrotizante.

Dosificación y restricciones del Metronidazol

Dependiendo de cuál sea la afección a tratar, el metronidazol se administrará por vía oral o tópica siguiendo las recomendaciones del doctor encargado de prescribirlo, aunque generalmente se encuentra con algunos estándares medido de la siguiente forma:

  • Tabletas o jarabe: en presentaciones de doscientos cincuenta o quinientos miligramos y de cuarenta miligramos sobre mililitros respectivamente, será la segunda opción la más apta para los infantes y ajustada al cálculo de cada kilo de peso corporal que tenga el niño. Mientras que en adultos, lo normal son quinientos miligramos cada ocho o doce horas por una semana o diez días para tratar la amebiasis, la giardiasis e infecciones vaginales; pudiendo extenderse por más días en la colitis pseudomembranosa o requerir de una dosis mayor (dos mil miligramos) para una sola toma en la tricomaniasis.

  • Crema o gel: en formulación de cien miligramos sobre gramos, se aplica intravaginalmente una sola vez al día para las infecciones en esta zona por cinco días, en tanto que para la rosácea se usa el mismo producto que ha de ser aplicado dos veces al día. Hay presentaciones de Metronidazol combinado con una sustancia llamada nistatina, que es apto para la candidiasis vaginal.

La solución inyectable de Metronidazol sólo se administra en centros hospitalarios para colocarse por vía intravenosa en casos extremos, como por ejemplo, una complicación de cualquiera de las afecciones mencionadas anteriormente o presentadas en quienes se encuentren recluidos con observación médica. Recordando que queda terminantemente restringido sólo en quienes presenten hipersensibilidad a la fórmula y en condiciones de embarazo (primeros tres meses) o lactancia materna (se traspasa al bebé), incluso quienes ingieran bebidas alcohólicas o tomen disulfiram (sustancia para dejar de beber), ya que potencia las reacciones adversas que se derivan de su ingesta pudiendo ser mortal.

Efectos secundarios del Metronidazol

Cuando se administra intravaginalmente, el Metronidazol no suele causar mayores inconvenientes puesto que la única alteración que puede provocar es localmente, con un aumento del flujo en dicha zona acompañada de prurito (comezón) y rara vez compartirá los síntomas que se manifiestan con la administración oral. Cuando es ingerido, es común que se experimente un sabor desagradable parecido al metal en la boca y molestias abdominales como cólicos, estreñimiento o diarrea, náuseas y vómitos, así como también dolores articulares, de cabeza o garganta; cambios en las micciones, dificultad para dormir, cambios de humor, sequedad ocular, mareos e inflamación de las mucosas.

Fuente| Wikipedia

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