Para qué sirve el Microscopio

Introducción

Siempre hemos escuchado que aquello que está a la vista no necesita de anteojos, pero sucede que no es una constante que todos los elementos del medio que nos rodea sean fácilmente perceptibles por nuestro sentido de la vista, aún incluso cuando no existe una afección ocular que nos lo impida. Porque sin presentarse una limitante que nos restringa la plena observación de dichos objetos diminutos, la realidad es que se nos hace prácticamente imposible tan siquiera el darle una forma sin poder apreciarlos plenamente como son, por ello se vuelve necesario recurrir al empleo de algunas herramientas que nos permitan la ejecución de esta tarea.

Y así como el oftalmólogo nos puede recomendar el uso de lentes o anteojos para distinguir mejor el entorno, si     queremos ampliar el espectro y detenernos a contemplar estas estructuras mínimas que integran al ambiente, nos basta con utilizar otro instrumento diseñado precisamente para estos casos en específico. También conformado por una serie de lentillas que nos ayudan a detallar minuciosamente cada característica que es inherente a lo que deseamos estudiar, pasamos a descubrir con absoluto asombro el orden que llevan las piezas que lo moldean, partiendo desde su propia constitución tanto física como química que se nos muestra con suma facilidad, mediante esta maravillosa invención de larga data.

Propiedades del Microscopio

Y es que, por muy sorprendente que nos parezca, la verdad es que el microscopio es un aparato que quizá fue descubierto de manera accidental en tiempos muy remotos, que datan de la época de Galileo Galilei a quien erróneamente se le atribuye su creación, que realmente estuvo a cargo de los holandeses Hans y Zaccharias Janssen, aproximadamente en el año mil quinientos noventa. Padre e hijo respectivamente, se dedicaban a la fabricación de lentes y un día por casualidad, decidieron probar distribuyéndolos a lo largo de un tubo, dando con un fascinante hallazgo que les permitió mostrar con una mayor amplitud lo visualizado; inclusive, con más proporción que una lupa.

El físico y astrónomo italiano Galilei pasó a perfeccionarlo, en conjunto con el telescopio, al incorporarle un enfoque y, posteriormente, el comerciante también de origen holandés Anton Van Leeuwenhoek que estaba fascinado con las lupas, trabajando en una tienda de telas empezó a interesarse por la fabricación de lentes cóncavos, que lo impulsaron a inventar varios microscopios e incursionar en el ámbito científico. A partir de ése instante hasta ahora, a dicho complemento mecánico se le ha conocido por sus propiedades ópticas que nos dan una mejor resolución pero aparte, una muestra ampliada y más definida de los contornos que a grandes rasgos caracterizan al ente que estudiamos con completo detenimiento.

Beneficios del Microscopio

Es a Van Leeuwenhoek a quien se le ha catalogado como el autor definitivo de esta obra que, desde sus inicios y aún en la actualidad, continúa perfeccionándose debido a su papel preponderante que determinó un antes y un después en el mundo de la ciencia. Y no en vano, recibe esta denominación porque fue a través de sus investigaciones que se vislumbraron muchas partículas, gracias a la capacidad que le proveía de un aumento de casi trescientos veces las proporciones reales de las mismas, magnificando de tal forma el espectro por el paso de los rayos de luz propagados por estos cristales que supera por mucho a los microscopios previamente diseñados.

Porque en sus inicios, apenas se aumentaban entre seis y hasta un máximo de diez veces, sólo que como todo invento que evoluciona conforme transcurren los años no fue la excepción y es así como en el presente, se habla de hasta un incremento de mil veces y con la gran ventaja de estar unido a equipos modernos que facilitan la tarea explorativa. Esto conlleva a incluirlo en múltiples áreas, pero en especial, aquéllas que se valen del estudio de los microorganismos que significan un avance en el campo de la medicina y la biología; más recientemente, se le ha incorporado en áreas como la electrónica, para el análisis de los componentes de menor tamaño que se adicionan a los procesadores de las computadoras.

Además, la industria farmacéutica y la botánica son otras de las aristas que integran a este complejo grupo, ya que así como en el pasado Van Leeuwenhoek y el médico inglés William Harvey lo emplearon con la finalidad de percibir las células sanguíneas y su comportamiento en el sistema circulatorio, a su vez se pueden apreciar parásitos, bacterias y hongos. De allí que sea tan destacado para indagar la reacción de los cuerpos que estén afectados por organismos uni o multicelulares y encontrar la solución, que les permita la prevención total de enfermedades como la tuberculosis, partiendo de la formulación de innovadoras técnicas como las vacunas que son posibles de desarrollar por medio de este sofisticado utensilio.

Tipos y uso del Microscopio

Hasta el momento hemos conocido tres tipos de microscopios sin saberlo: el óptico o también llamado de luz, que a la par se divide en simple o compuesto dependiendo de la cantidad de lentes que tengan, los cuales poseen uno de aumento y uno o más de dos para ampliar la imagen; ambos, inevitablemente requieren de la proyección que haga el rebote de luz sobre el prisma para reproducir fielmente la gráfica que se desea observar y en general, son los utilizados de modo personal o bien, en los laboratorios de instituciones educativas.

Mientras que en los de mayor categoría, nos topamos con los digitales, electrónicos y de sonda de barrido, que se valen de otros recursos que fungen como fuentes de energía distintos a los análogos, como lo son los ordenadores, los electrones y ondas electromagnéticas, respectivamente; algunos son más osados y requieren de rayos X o láser y de gases para su implementación.

Pero independientemente de cuál sea la clasificación, todos parten de un funcionamiento básicamente similar y de una composición más o menos afín, que se conforma por el ocular que nos permite ver mediante del lente el objetivo que se halla dispuesto sobre la platina, el cual recibe la luz concentrada del condensador que está debajo de él y que puede ser enfocado por el revólver que ajusta las dimensiones. Antes de darle el uso adecuado, se debe preparar la muestra que es de nuestro interés que consiste en sencillamente ubicarla encima de un portaobjeto, para después taparla con otro cristal de igual tamaño que recibe el nombre de cubreobjetos.

Lo siguiente, es que una vez montada la preparación en este dispositivo que, tal y como se mencionó en líneas anteriores va en la parte superior de la platina, se proceda al encendido de la luz del microscopio y por el ocular, se distinga que ésta es perceptible para ir moviendo el objetivo con ayuda del revólver y con los tornillos micro o macrométrico, acercarnos o distanciarnos de la muestra. Al tener el enfoque deseado, podremos percibirla con una mejor nitidez y si se quiere ampliar o reducir este plano con el foco ya ajustado, tan sólo nos bastará con seguir girando el revólver hasta posicionar el objetivo en el de mayor o menor aumento, de acuerdo a lo que se busque examinar con precisión teniendo la respectiva guía que nos oriente al respecto.

Fuente| Wikipedia

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