Para qué sirve el propóleo

Introducción

Desde muy antiguo el hombre encontró en la naturaleza una fuente inagotable de beneficios. Muchas especies del reino animal han dispensado productos diversos para el beneficio humano. Tal es el caso de las laboriosas abejas, que con su trabajo intensivo permiten el beneficio de la Humanidad.

Historia del propóleo

Estos insectos se supone que aparecieron sobre la faz del planeta en la Era Terciaria, hace más de 70 millones de años. Cuando el hombre en procura de alimentos se internaba en los bosques seguramente debió observar pequeños insectos interactuando con las flores para obtener un producto que alojaba en la superficie de su cuerpo, sobre todo en las patas, antes de ser almacenado en las colmenas, ubicadas en las ramas de los árboles o en las paredes rocosas de las colinas.

Por observación y experimentación las sociedades humanas de aquel entonces se dieron cuenta que las colmenas eran bancos de ricos y variados productos, tales como la miel, ese fluido viscoso, de color dorado y sabor dulce, la cera  (componente secretado por las glándulas cereras que al contacto con el aire se endurece) y del propóleo, de extenso uso en la curación de enfermedades, y que luego se catapultó como agente valioso en las terapias de la medicina alternativa y prácticas curativas ancestrales.

En la Edad de Bronce los curanderos lo utilizaban en las trepanaciones. Y los antiguos egipcios, aproximadamente 3.000 años antes de Cristo, empleaban propóleo para conservar los cuerpos de los faraones y personas importantes. En los papiros hay referencias sobre los usos en la preservación de cadáveres y como base de perfumes y cremas para proteger la piel. En la Biblia se menciona su uso medicinal cuando Jeremías pregunta por el bálsamo Galaad. Por su parte otros pueblos como las culturas precolombinas lo utilizaban para sanar heridas y evitar gangrenas. En el siglo XVI fue empleado por los europeos en medicina. Asimismo los músicos aprovechaban para barnizar instrumentos como violines, violas y contrabajos.

¿Qué es el propóleo?

El propóleo es una sustancia pegajosa, de origen vegetal, que es recogida por las abejas Apis mellifera. La composición fisicoquímica de la sustancia es compleja, observándose entre sus elementos aceites esenciales, resinas diversas, polen y variados microcomponentes, los cuales mediante procesos salivares sufren modificaciones. La variación dependerá de la flora circundante al lugar donde las abejas realizan la recolección, por tal razón a nivel de laboratorio se logra observar distintos principios activos en atención a las zonas donde los insectos realizaron el trabajo.

Las abejas obtienen dicho producto de las yemas de las plantas, pero también de exudados que aparecen en otras áreas de los troncos y ramas. En las colmenas esta resina cumple varias funciones: sellante de paredes, lo que impide el paso del viento y del frío y limita el acceso de enemigos. El propóleo se halla en la conformación de las celdillas, donde la reina dispensará sus huevecillos y se desarrollarán las larvas, pero también se almacenarán la miel y el polen.

Pero asimismo cumple una función estructural dando solidez interna a la colmena, otorgándole mayor resistencia. Otras funciones son las de servir de control biológico para desinfectar, lo que crea condiciones ecológicas óptimas para el funcionamiento de esa sociedad de insectos, ya que cualquier intruso, sea reptil, escarabajo u otros insectos distintos a la especie Apis, terminará embalsamado e impedido de descomponerse. Así el interior del hábitat se mantendrá libre de gérmenes. Los países de América Latina que más exportan propóleo son Brasil y Argentina

Beneficios

El propóleo ofrece grandes beneficios a los seres humanos. Muy utilizado en terapias alternativas con probados éxitos en la superación de dolencias. Estudios farmacéuticos demuestran sus efectos antioxidantes, fungicidas y antibacterianos. Es ampliamente utilizado en la composición de diversos productos cosmetológicos, en la fabricación de rones y en el sector de los alimentos. También los odontólogos lo aplican en el tratamiento de las caries, problemas periodentales y de endodoncia.

Particularmente se aplica en gingivitis y aftas bucales, porque regenera los tejidos. En los casos de extracción de piezas dentarias acelera la cicatrización del tejido epitelial. Tiene efectos analgésicos y desinflamantes. A nivel de la pulpa dental se ha observado su recuperación. Los productos que contienen propóleo funcionan como antifungicidas, muy particularmente en el combate de la Cándida Albicans. Es excelente porque favorece la inmunidad celular.

Propiedades

Fue el farmacéutico y químico francés Nicolás Louis Vauquelin (1763-1829) quien describió el propóleo como el resultado de la masticación de las abejas. A partir de él una serie de científicos fueron estudiando la composición química del producto. El propóleo tiene más de 250 componentes. La calidad del producto dependerá del volumen de resinas, siempre y cuando su nivel sea igual o superior al 35% del volumen total.

En cuanto a la proporción de ceras estas deben ser del 25%. El propóleo contiene flavonoides (del latín flavus, amarillo), oligoelementos, fenoles (fisetin y myrcetina), aminoácidos, ácidos esenciales (cafeico), crysina, quercitina, pinocembrina, baicalina, galanguina, α-pinena, beta-pinena, myrcena, limonena y vitaminas. A una temperatura promedio de 20º resulta pegajoso, sin embargo en condiciones más bajas se vuelve sólido.

Los estudios demuestran que casi el 70% es poco blando y solo un 30% alcanza la condición de dureza. Posee un suave olor a resina, sabor insípido o amargo, con coloraciones distintas, predominando el marrón oscuro. Presenta bajo nivel de humedad equivalente al 2,50%. El contenido de cenizas está entre 3 y 5%  por peso. La composición química no es fija, debido a ello se observa la presencia de minerales.

 

Asimismo, el propóleo se presenta como un producto de interés en el sector alimentario, ya que puede sustituir a los aditivos sintéticos en la conservación de los alimentos debido a sus propiedades antioxidantes y antisépticas. Ha sido probado en la conservación de los siguientes rubros: pescados, carne vacuna y frutas como el mango, donde combate la bacteria Aspergillus niger. Una colmena en su momento de mayor actividad llega a producir hasta 300 gramos de propóleo anualmente.

Tintura de propóleo

El propóleo como se ha visto es muy utilizado en la medicina. En forma de tintura combate gérmenes que afectan el organismo. Sirve en los siguientes casos:

  • Focos gripales: 10 gotas de la tintura diluida en una taza de agua tibia favorece la recuperación de las personas adultas.
  • Niños: en caso de presentar tos recurrente con flema se pueden diluir 5 gotas en una taza de agua tibia. Tomar en la mañana, al mediodía y antes de acostarse.
  • Enjuague bucal: 20 gotas de tintura de propóleo en un vaso de agua resulta muy conveniente para purificar la boca.
  • Heridas: colocar en heridas, raspaduras y quemaduras para aliviar el malestar y desinflamar.

Recolección del propóleo

La recolección de propóleo se realiza mediante mallas de tela plástica, elaboradas para ese fin, perforadas con agujeros que no exceden los 4,5 mm de diámetro, lo que garantiza un producto de gran calidad. Posteriormente las mayas se congelan para desprender el producto, luego este se coloca en agua para liberarlo de impurezas. Finalmente se almacenan en recipientes de vidrio para su conservación.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.