Para qué sirve el Té Negro

Introducción

Solemos tener ciertos rituales que implementamos en nuestra cotidianidad y no relacionados con un aspecto meramente de orden espiritual o religioso, sino en cambio, vinculados con otro tipo de aristas como pueden ser aquéllas que nos brindan un bienestar físico y mental, que a fin de cuentas en su conjunto son sinónimo de salud. Y con ello, nos referimos a la puesta en marcha de algunos hábitos que están ajustados a una tradición estrictamente de carácter familiar, al ser casi heredados o adquiridos generacionalmente y también, a los que han sido asimilados por una costumbre que emulamos de otras regiones e, inclusive, de otros continentes.

Pero sin importar con exactitud cuál es el origen o de dónde provienen, lo verdaderamente interesante es que son parte de nuestra rutina desde el preciso instante en que lo volvemos una práctica del día a día, donde por ejemplo hacemos espacio para incorporar más allá de los platillos principales que consumimos, algunas bebidas como las infusiones que resultan tan ventajosas para muchos. Quizá sea una actividad que en nuestros hogares se dé con una mayor o menor frecuencia, sin embargo, indistintamente de estas condiciones lo cierto es que no hay una mejor alternativa natural preventiva y como tratamiento de ciertas afecciones que ésta y ya descubriremos el porqué.

Propiedades del Té Negro

Aun partiendo de la misma planta de donde se deriva el té verde, la conocida con el nombre científico Camellia sinensis, a diferencia de éste el té negro pasa por todo un proceso totalmente distinto de obtención donde no se emplean las hojas en su estado natural, sino envejecidas u oxidadas así como su tallo tras la fermentación a la que son sometidos. Es a través de dicho método en el que quedan expuestos a grados variables de temperatura y humedad que se potencian sus cualidades medicinales, que acaban siendo más radicales y provechosos para evitar y hasta dar alivio a enfermedades puntuales.

Esto posiblemente sea debido a sus componentes que lo dotan de propiedades analgésicas, anticancerígenas, antioxidantes, astringentes, estimulantes y diuréticas que promueven por completo un equilibrio orgánico, al facilitar el óptimo y correcto funcionamiento de diversos sistemas que operan dentro del cuerpo humano, lo cual a su vez garantiza que se reduzca el impacto de los radicales libres que son causantes del envejecimiento prematuro. Su fórmula es rica en sustancias químicas como los flavonoides, taninos, cafeína y teína, flúor, pero además en minerales esenciales entre los que se distinguen el calcio, el cromo, el fósforo, el hierro, el magnesio, el potasio, lo que le convierte asimismo en el favorito dentro de cualquier régimen alimenticio estricto, ya que aporta bajas calorías pero a la par un efecto saciante que acaba con la ansiedad.

Beneficios del Té Negro

Seguramente terminarás convenciéndote de lo prudente que es incluir la ingesta de este maravilloso ingrediente en cuanto descubras que, en contraposición con otros similares, puede durar hasta más tiempo en su empaque y conservar las magníficas propiedades que hemos evidenciado en líneas anteriores. Preservando por muchos años su distintivo aroma, sabor y tonalidad rojiza al prepararse, el té negro está pensado para su consumo regular con la finalidad de disminuir el riesgo o la incidencia de algunos problemas de salud como lo son:

  • Inconvenientes presentados a nivel del sistema cardiovascular, ya que precisamente por su alto contenido en flavonoides impulsa el buen flujo de la sangre y deja los vasos y arterias saludables, reduciendo con ello los ataques cardíacos o infartos al miocardio, los accidentes cerebrovasculares (ACV) y la aparición de enfermedades como la arterioesclerosis (arterias endurecidas) al estabilizar los valores del colesterol.
  • Como anticancerígeno, se le ha asociado a la prevención de varios tipos de cáncer como el de boca (en personas propensas con lesiones en la cavidad bucal), de ovario en mujeres y de próstata en hombres, esto gracias a sus antioxidantes que actúan como barrera de los agentes externos los cuales promueven la producción de las células malignas en el organismo.

  • Aparte, contribuye a la regularización de la presión arterial en las personas de edad avanzada que padezcan de hipotensión postprandial, una afección que se caracteriza por causar un descenso brusco en la fuerza de la sangre por las arterias, justo después de ingerir algún alimento.
  • Por su propiedad diurética (incrementa las micciones), no sólo es un excelente desintoxicante al eliminar las impurezas y, por ende, contrarrestar la retención de líquidos, puesto que además es perfecto para limpiar las vías urinarias y al hallarse despejadas, disminuye hasta en casi un diez por ciento las probabilidades de sufrir cálculos en los riñones.

  • En tanto que dado a su efecto astringente, es recomendable para tratar ciertos trastornos a nivel del estómago, actuando como coadyuvante en casos de gastritis, vómitos y diarreas y otros padecimientos similares.
  • Algunos estudios han demostrado que es eficaz para reducir la posibilidad de manifestar problemas derivados del sistema nervioso central, como el mal de Parkinson debido la teína (compuesto afín a la cafeína), que es capaz de estimular las terminaciones nerviosas y aliviar a la vez la cefalea (dolor de cabeza), por desempeñar un papel analgésico.

  • Mientras que por el flúor y los minerales presentes en su composición, es ideal para fortalecer huesos y dientes, de modo que es indicado para las mujeres vulnerables a experimentar osteoporosis al atravesar la menopausia y en general, para evitar las fracturas de caderas y la caries dental tanto en ellas como en hombres adultos.
  • Finalmente, sus antioxidantes tal y como lo hemos visto, al mantener a raya los radicales libres que se encuentran en el entorno, previenen las cataratas y hasta las líneas de expresión, por algo no en vano está incluido como ingrediente en algunos productos de uso cosmético.

Preparación y restricciones del Té Negro

Si deseas beneficiarte de todos los atributos positivos previamente señalados y cuentas con alguna presentación para preparar de té negro (en bolsas, gránulos u hojas), simplemente necesitarás poner a hervir un poco de agua en una olla, que sea una cantidad suficiente como para una taza (ciento veinticinco mililitros). La temperatura acorde no debe superar los noventa grados centígrados y lo apropiado, son dos gramos y medio del té que se dejan por máximo cuatro minutos o menos tiempo, si es que se ha añadido en forma de hojas; algunas variedades cuentan con sabores intensos y esencias, como el Earl Grey que es a base de bergamota y si es nuestro gusto realizarlo al estilo inglés, se le integra un poco de leche y azúcar.

Entre las principales limitantes con las que nos topamos a la hora de beberlo, son condiciones de salud como los pacientes hipertensos, porque puede desencadenar alteraciones en el ritmo cardíaco y aumentar los nervios; lo mismo sucede en las mujeres en estado de gestación, en quienes se incrementa el riesgo de un aborto espontáneo o de muerte súbita del bebé.

Igualmente, se restringe durante la lactancia materna ya que se transfiere a la leche y, en tal sentido, provoca irregularidad e irritabilidad en el tránsito intestinal del recién nacido; situación que se hace extensiva a los adultos, que experimentan estreñimiento si no se toma adecuadamente al potenciar su efecto astringente, así como también dificultad para dormir si se toma por las noches y desmineralización al activar su capacidad diurética, por lo que se recomienda espaciarlo con media hora de intermedio con las comidas y prohibirlo definitivamente en quienes padecen de anemia, por no permitir que se fije el hierro.

 

Fuente| Wikipedia

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