Para qué sirve el Té Rojo

Introducción

En lo que a gastronomía respecta, la variedad de combinaciones que se pueden hacer son prácticamente infinitas, ya que los platillos a elaborar se basan en muchos aspectos como la incorporación o no de ciertos ingredientes, que se adecúan a las tradiciones de una región o un país determinado. Y si se habla de las bebidas que los acompañan, tenemos que igualmente, existen un gran diversidad que se ajustan a las preferencias de los comensales, donde por ejemplo se destacan aquéllas que actúan como digestivo luego de haber consumido algún alimento que cause pesadez estomacal, para los cuales son idóneas al reducir la hinchazón abdominal.

Es justo para estos casos en particular que las infusiones que siempre parten del empleo de una hierba medicinal específica resultan de lo más versátiles, porque a su vez gozarán de otras virtudes que les permiten cumplir con funciones delimitadas, para las que parecieran haber sido perfectamente diseñadas al brindar un alivio de efecto inmediato. Por ello, pasan a ser un objeto de estudio aparte dentro de este mundo tan amplio, en el que se conjugan las exigencias del paladar con la oferta de un abanico de opciones, el cual resaltará tales complementos que son necesarios para completar cualquier menú que se ofrezca.

Propiedades del Té Rojo

Entre aromas y sabores, además de colores, se distinguen las múltiples gamas de té que se hallan presentes en el mercado, diferenciándose unas de otras aun cuando quizá pueden partir de un mismo origen, así como ocurre con las tonalidades que oscilan del verde al negro y, por supuesto, el rojo. Porque muchas personas no están al tanto de que estos tres tipos de bebidas infusionadas son derivadas de una planta denominada científicamente bajo el nombre Camellia sinensis, con la única excepción de que pasan por todo un proceso distinto de obtención, en el que sus hojas y el tallo se someten a una menor o mayor fermentación, al exponerse a grados de humedad y temperatura variables.

Dependiendo de estos elementos, es que podrán perdurar más en el tiempo y, a la par, conservar todos sus componentes que las hacen estar dotadas de cualidades que son excepcionalmente positivas para el bienestar en general, desprendiendo de dichas sustancias sus cualidades preventivas y sanadoras que acaban siendo aptas para nuestra salud. En el caso del té rojo, que también es llamado Pu Erh o té de los emperadores por su uso milenario en la cultura oriental, su baja cantidad de cafeína con relación al verde, así como la concentración de fibra, vitaminas B, C y D y minerales entre los que figuran el flúor, el magnesio y el zinc, le conferirán sus propiedades antioxidantes, depurativas y estimulantes que son aprovechables por todos con su ingesta regular.

Beneficios del Té Rojo

Incluido en un sinfín de rituales asiáticos (especialmente en China) y regímenes dietéticos estrictos exclusivos para la pérdida de peso, este té que parte del verde que peculiarmente no se fermenta, sí es fermentado y por partida doble, pudiendo ser ésta la razón de poseer más bondades al permitir que se reproduzcan los microorganismos requeridos para sus fines curativos. De larga data y alta popularidad, se convierte fácilmente en el favorito de la mayoría al resultar atractivo desde hace siglos como alternativa natural a la hora de tratar diferentes inconvenientes como lo son:

  • Aquéllos asociados a los sistemas inmune y nervioso de nuestro cuerpo, donde sus antioxidantes concederán un reforzamiento total que contrarrestará los principales problemas derivados de los mismos, ayudándolos en su correcto desenvolvimiento que mantendrá a raya las enfermedades que se vinculan a las alergias (inhibe la histamina), los radicales libres (causantes del envejecimiento prematuro) y el desequilibrio anímico (previene la depresión); asimismo, activa los procesos cognitivos y, por ende, mejora el desempeño del cerebro.
  • Los que están ligados a los sistemas cardiovascular y articular del organismo, ya que como estimulante cuenta con un doble propósito que es ventajoso para las arterias al ir aumentando la presión de la sangre, disminuyendo progresivamente la tensión arterial y el colesterol malo, pero además el ácido úrico que es tan dañino para las articulaciones, al formar cristales de sal que producen inflamación en los tejidos, ocasionando artritis y en algunos casos extremos gota (su variación más dolorosa).

  • A su vez, contribuye al buen funcionamiento de los sistemas digestivo y urinario debido a su acción diurética y protectora del hígado, los intestinos y riñones, dos condiciones que terminan siendo claves para favorecer las digestiones acabando con la secreción excesiva de ácidos del estómago, lo cual repercute en la adecuada absorción de nutrientes y eliminación de los desechos sin acumular grasa hepática, que acaba al mismo tiempo con la retención de líquidos e infecciones en las vías urinarias.
  • Problemas de sobrepeso y obesidad donde será un factor crucial por su propiedad depurativa que busca de deshacerse de los lípidos que al acumularse se estancan, formando estas molestias no sólo de carácter estético sino también de salud, que representan un serio riesgo que alcanza y compromete a varios de los sistemas orgánicos, resultando severamente afectados si no se combaten prontamente; por la fibra presente en su constitución, es ideal para generar un efecto saciante que calma los ataques de ansiedad y, al ser rico en vitaminas y minerales, es excelente para quienes se desempeñan en actividades físicas de resistencia.

Preparación y Restricciones del Té Rojo

Sobre todo en las tiendas naturistas o herbosterías, se pueden conseguir las presentaciones de té rojo en formato de cápsulas, gránulos o bolsas que son iguales de sencillas para preparar, contando sólo con una de estas formulaciones, agua y si es nuestro deseo, algún edulcorante natural que es meramente opcional, en especial si nos encontramos a dieta. Para su correcta elaboración paso a paso, lo que necesitamos es verter una taza de agua (ciento veinticinco mililitros) en una olla y esperar unos minutos, mientras que en el mismo cuenco colocamos la bolsa, cápsula o una cucharadita del té (si es en gránulos).

Antes de que entre en ebullición, apagamos el fuego y la retiramos para que con sumo cuidado, la incorporemos al bol donde está el té que, seguidamente, cubriremos con una tapa por alrededor de cinco minutos para que se repose y libere todo su contenido; si utilizamos el microondas en vez de un cazo, se calienta el agua directamente en una taza apta para este artefacto electrodoméstico, por aproximadamente un minuto y se le añade luego el té, manteniendo las instrucciones anteriores. Al estar listo, siempre y cuando no sea en forma de gránulos, ya se encontrará disponible para servir; en cambio, si es bajo esta presentación, nos corresponde pasar la infusión por un filtro.

Las bolsas pueden ser escurridas hasta la última gota para no perdernos de sus atributos positivos y, para endulzar, es preferible hacerlo con stevia líquida o una hojita de esta planta antes que con azúcar refinada o miel; algunas combinaciones que también ayudan en la pérdida de peso, son el té rojo con té verde, con canela o jengibre e incluso ambos, con zumo de fresas, con limón, con ginseng y con canela, que se consumen fríos o tibios en ayunas o treinta minutos después de una comida. A pesar de que es un producto natural, no en vano las excepciones que se deben valorar a la hora de su consumo son ciertas condiciones de salud, como los pacientes hipertensos o con problemas cardíacos, los que sufren de anemia e insomnio y las mujeres en período de gestación o lactancia materna.

Fuente| Wikipedia

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