Para qué sirve la clara de huevo

Introducción

Una buena alimentación es la clave para brindar a nuestro cuerpo todos los nutrientes que necesita y que son esenciales para que tenga un óptimo rendimiento, donde por supuesto si combinamos aquéllos ingredientes que la naturaleza nos ha regalado podemos sacar un mayor provecho y en especial si nos decantamos por éste en particular que es tan versátil a la hora de elaborar diversas recetas, de las cuales se extraen igualmente todos ésos beneficios que nos puede aportar a nivel de salud si la consumimos con cierta moderación porque como siempre vale acotar que nada en exceso es bueno.

Y por muy increíble que parezca nos sorprenderá saber cómo algo tan práctico y sencillo de preparar en infinidad de platillos es capaz de surtir tantos efectos positivos, los cuales incluso no se limitan únicamente a la mera ingesta dando al organismo las herramientas que son vitales para su correcto funcionamiento cumpliendo con los requerimientos nutricionales mínimos, sino que aparte se ha demostrado a lo largo de la historia desde la misma antigüedad que su uso tópico confiere una acción cicatrizante y reparadora de los huesos lo cual también se ha extendido en la misma medida hacia el campo de la estética.

Propiedades de la clara de huevo

Esta suerte de membrana que rodea a la yema de huevo está caracterizada por contener todas las vitaminas (donde se destaca la vitamina B) y, además, minerales sumamente importantes tales como el calcio, cobre, fósforo, hierro, magnesio y zinc y otros compuestos entre los cuales resaltan principalmente la colina, betaína, niacina, riboflavina, zeaxantina y el selenio que en su conjunto le otorgan una infinidad de propiedades de carácter anticancerígenas, antihipertensivas, antimicrobianas, antioxidantes e inmunomoduladorasy sin olvidar que son una alta fuente de luteína, que viene siendo una sustancia que al combinarse con la proteína aportan una reparación a los tejidos lo que a su vez le devuelve elasticidad a la piel.

Beneficios de la clara de huevo

Y si creíamos haberlo visto todo en cuanto a las múltiples bondades que tiene para ofrecernos, ahora es cuando nos falta por conocer el maravilloso poder que ejerce si empezamos por incorporarla gradualmente a nuestra dieta, donde se destaca:

  • Una disminución del riesgo de padecer diabetes tipo dos puesto que mientras la yema es rica en colesterol, la clara es libre de este elemento perjudicial para la salud así como también de grasas, encontrando que por cada cien gramos contiene 49.1 calorías y 11.1 gramos de proteína.
  • Justamente por su valor proteico, es una gran fuente de energía que se recomienda en deportistas con entrenamientos de alto rendimiento para ayudarles en la ganancia de masa muscular y en pacientes que se encuentran en tratamiento de quimioterapia o que sufren de alguna enfermedad a nivel de los riñones.
  • De la misma manera se indica en quienes deseen iniciar un plan de adelgazamiento, debido a que es realmente saludable y controla la ansiedad al generar un efecto saciante, pero al mismo tiempo de bienestar en el cerebro lo cual induce a no caer en los antojos entre comidas, siendo excelente a la hora del desayuno y así mantenernos satisfechos por unas cuantas horas.

  • Asimismo, por la riboflavina y niacina presentes en su constitución más la carga de proteína y los aminoácidos, se convierte en un alimento funcional que es capaz de cumplir con las exigencias mínimas que se requieren a diario para el organismo, donde además encontramos otro compuesto tal como lo es la colina que ayuda a la memoria al contribuir con el buen desarrollo del tejido del cerebro.
  • A diferencia de otros ingredientes que a pesar ser naturales tienen una alta cantidad de purinas, la clara de huevo tampoco posee esta sustancia que en una elevada concentración pasa a subir los niveles de ácido úrico en la sangre, razón por la cual es una perfecta aliada en los regímenes especiales a los que son sometidas las personas que padecen de gota.
  • Y hay que resaltar también su participación dentro del mundo de la estética al ser ideal para ciertos tratamientos de belleza, donde se ha popularizado su utilización al ganarse cierta fama por brindar los cuidados necesarios que le devuelven una apariencia lozana tanto a la piel como al cabello, restaurándolos desde raíz y otorgándoles hidratación, fuerza y brillo.

Usos de la clara de huevo

Sabemos que en cuanto a gastronomía se refiere la lista de recetas abarcan desde omelettes o tortillas hasta merengues donde se emplee como base e incluso ensaladas en las cuales se incorporan con previa cocción y extrayéndole la yema, pero además descubramos otros usos ya a un nivel más cosmético:

  • Prevención del acné: pudiendo acabar con la grasa en exceso o ése sebo acumulado que propicia la obstrucción de los poros al regularizar el pH de la piel, ejerciendo una limpieza profunda con sólo tomar la clara de huevo y mezclarla con tres cucharadas de avena lo cual se distribuirá de manera uniforme a lo largo de toda la zona que comprende el cutis, cuello y escote dejándolo actuar por espacio de quince minutos luego de hacer un breve masaje con movimientos circulares y retirando con abundante agua templada.
  • Cabello graso: porque no sólo ataca el sebo que se aloja en la piel sino también en el cuero cabelludo el cual libera impurezas que lo hacen lucir con un aspecto poco saludable, pero sin interferir en la producción de los aceites naturales que sí son necesarios y para ello bastará batir una clara y con la misma cubrir toda la superficie desde la raíz hasta alcanzar algunas secciones de cabello, permitiendo que haga su efecto por media hora y al término de este tiempo se proceda a enjuagar con el champú que solemos utilizar.

  • Tonificar la piel: con la increíble propiedad que tiene para liberar las impurezas atascadas en los poros contribuye al mismo tiempo con la tonificación de los tejidos, por lo que le devuelve iluminación al rostro y de una forma sencilla pues con sólo batirla hasta que adquiera una consistencia sólida y extenderla con un pincel en el rostro será suficiente, evitando por supuesto el área del contorno de ojos y retirándola con agua tibia transcurridos veinte minutos.
  • Bolsas de los ojos: ésa inflamación tan poco atractiva que se produce por debajo de los ojos que hace lucir al rostro un tanto envejecido y hasta enfermo por la opacidad que adquiere, se puede revertir fácilmente si con un hisopo tomamos una capa delgada de la clara de huevo y la colocamos sobre las zonas que sean de nuestro interés, contando sólo diez minutos para que haga su efecto y lavando con suficiente agua.

Otras recetas requieren tanto de la clara como de la yema de huevo y son igualmente efectivas para tratar:

  • Cabello seco: mezclando un huevo con media taza de leche y tras aplicarlo desde la raíz hasta las puntas, cubrir con un gorro de baño y luego de media hora, retirar lavándolo con el champú de costumbre; esto le concederá una regeneración capaz de reavivar el brillo y la sedosidad.
  • Cabello maltratado: ya sea por múltiples factores externos como la exposición prolongada a los rayos solares y la propia contaminación ambiental, el cabello se vuelve opaco, reseco e inmanejable y para evitar que empeore estas condiciones se prepara un acondicionador a base de huevo con media taza de yogurt natural más un extra magnífico como lo es una cucharada de aceite de oliva, el cual se deja entre treinta y cuarenta y cinco minutos cubriéndolo con un gorro de baño y se retira con abundante agua.

  • Cabello sin volumen/brillo: si no estamos conformes con el aspecto actual de nuestra melena y queremos realzarla como un atributo más de nuestra fisionomía, es posible darle una mayor voluminosidad y brillo con simplemente añadir unas gotas de zumo de limón a un huevo batido, mezcla que extenderemos por todo el área y dejaremos por no menos de media hora.

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