Para qué sirve la Claritromicina

Introducción

Existen agentes en el entorno que pueden ser sumamente beneficiosos para nosotros y otros que, en cambio, son más bien dañinos y capaces de provocar graves secuelas a nuestra salud si no los controlamos a tiempo: tal es el caso de las bacterias tan perjudiciales que a pesar de ser unos elementos imperceptibles por el ojo humano ya que sólo son captadas a través de equipos de laboratorio como los microscopios debido a su mínima estructura física, no por ello se les debe subestimar y en cambio prestar la debida atención porque al entrar en contacto con nuestro cuerpo, se diseminan tan rápidamente que empiezan por atacar de inmediato a nuestro sistema de defensa.

Y si este mecanismo que tenemos para combatir a dichos microorganismos llega a ser tan severamente afectado al punto de no dar una respuesta acorde cuanto antes, disminuyendo significativamente el progreso de eliminación de estos intrusos que se apoderan de nosotros como unos invasores por un debilitamiento de los anticuerpos que en conjunto con los glóbulos blancos se encargan de desaparecerlos, se hace preciso que tengamos que acudir al empleo de un determinado tipo de medicamento como éste que nos ayude en el proceso de modo que se nos facilite la tarea para así deshacernos de ellos lo más pronto posible.

Propiedades de la Claritromicina

Este fármaco se halla dentro de un delimitado grupo en el mundo de la medicina donde están insertos todos los antibióticos que se conocen bajo el nombre de macrólidos, los cuales tienen la facultad de contrarrestar la acción que generan unas ciertas infecciones de carácter bacteriano más no viral, razón por la que es imprescindible saber que no está indicada para tratar la gripe o influenza ni el resfriado común sino en cambio reducir la incidencia que tienen algunas bacterias y en dosis muy altas exterminarlas de raíz, lo cual le confiere un doble efecto al tener propiedades bacteriostáticas y bactericidas respectivamente dependiendo de cuál sea el caso.

Beneficios de la Claritromicina

Teniendo conocimiento sobre qué es la claritromicina, ahora pasemos a descubrir todas ésas afecciones que trata dándole el uso adecuado con una previa sugerencia médica:

  • Infección a nivel de la garganta, los oídos o senos nasales, la piel y el sistema respiratorio en general
  • Mycobacterium avium complex (MAC), que es una infección en los pulmones que ocurre en algunos pacientes con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

  • Neumonía, otra infección que también afecta a los pulmones
  • Úlceras en el estómago, como consecuencia de la conocida bacteria Helicobacter pylori

Principalmente se indica para las afecciones antes señaladas, pero igualmente puede ser efectiva en el tratamiento de otras tales como:

  • Criptosporidiosis, un tipo de infección que provoca diarrea
  • Enfermedad del arañazo de gato, que como su propio nombre lo indica, es una infección producida bien sea por el rasguño o la mordedura de este animal
  • Enfermedad de Lyme, una infección que se transmite tras la picadura de una garrapata

  • Enfermedad del Legionario o legionelosis, que es una grave infección pulmonar la cual puede ser mortal
  • Tos ferina, infección que desencadena una tos incontrolable acompañada de fuertes convulsiones

Igualmente, se puede recetar para prevenir alguna infección cardíaca cuando una persona va a ser sometida a un procedimiento quirúrgico, en especial si éste es a nivel de la boca.

Administración de la Claritromicina

Sólo un profesional de la salud estará plenamente capacitado para prescribir ya sean los comprimidos o la suspensión que se administran siempre por vía oral acompañados o no de alimentos, siguiendo estrictamente las instrucciones que se nos han suministrado en la consulta médica o por un farmacéutico que si no quedan del todo claras, se pueden contrastar con aquéllas que trae de fábrica el empaque del producto y cuyo lapso de tiempo no será mayor a los catorce días de uso a menos que se deba prolongar en el caso de las úlceras estomacales y que en líneas generales se ajustará al tipo de afección de la siguiente manera:

  • Bronquitis: 500 miligramos cada doce horas, entre siete y catorce días; para las bronquitis por Haemophilus parainfluenzae y por Streptococcus pneumoniae, se indican 500 miligramos cada doce horas por siete días en el primer caso y 250 miligramos cada doce horas de siete a catorce días en el segundo de ellos.
  • Endocarditis bacteriana: 500 miligramos una hora previa al procedimiento quirúrgico al cual será sometido el paciente, previniendo con ello una infección en el corazón.
  • Faringitis: entre 250 y 500 miligramos cada doce horas por un máximo de diez días.
  • Infección en piel/tejidos blandos: de 250 a 500 miligramos cada doce horas entre una y dos semanas, dependiendo de qué tan avanzada esté la infección.
  • Infección en vías respiratorias superiores: igualmente, se administran entre 250 y 500 miligramos cada doce horas de siete a catorce días, tomando en cuenta qué tan grave sea la afección.

  • Infección por la bacteria Helicobacter pylori: 500 miligramos distribuidos en tres tomas diarias, por un período límite de dos semanas como tope.
  • Neumonía: lo normal son de 250 a 500 miligramos cada doce horas entre siete y catorce días cuando se trata de la neumocócica o la causada por Mycoplasma, pudiendo extenderse a veintiún días cuando es debido a otro tipo de bacterias; para la neumonía por Legionella la dosificación es igual, sólo que se cumplirá el tratamiento por catorce días exactos.
  • Otitis media: entre 250 y 500 miligramos cada doce horas, hasta lograr el alivio deseado.
  • Sinusitis: 500 miligramos cada doce horas por catorce días como máximo.
  • Toxoplasmosis: un gramo cada doce horas entre tres y seis semanas, pero al finalizar la persona afectada debe iniciar una terapia para suprimir las secuelas con otro tipo de medicamento que le sugerirá su doctor.
  • Uretritis no gonocócica: de 250 a 500 miligramos cada doce horas, entre siete y catorce días tomando como base el grado de la infección.

Efectos secundarios de la Claritromicina

Como no todos los organismos reaccionan de la misma forma ante los componentes de este fármaco, es importante que descarte primeramente si no es alérgico ya que los síntomas pueden ir desde ronchas e hinchazón en varias partes del cuerpo hasta problemas respiratorios, pero aún quienes presentan una buena tolerancia a la fórmula se dan casos en los que algunos pacientes manifiestan otras reacciones adversas aunque no tan graves como lo son:

  • Cefalea o dolor de cabeza
  • Dolor abdominal con diarrea y vómitos
  • Erupción cutánea leve
  • Flujo vaginal acompañado de comezón
  • Pérdida de coloración en los dientes
  • Sensación de un mal sabor en la boca

De ser persistentes e interferir con el desempeño de sus actividades cotidianas, comuníquese con su doctor para determinar si es conveniente que siga tomándola e igualmente debe hacerlo tras suspender su uso si surgen otras complicaciones tales como:

  • Frecuencia cardíaca irregular y pecho oprimido
  • Heces acuosas o de una tonalidad parecida a la arcilla, con presencia de sangre y orina oscura
  • Ictericia (coloración amarillenta de ojos y piel)
  • Inapetencia
  • Sarpullido que se extiende a lo largo de la piel, con ampollas y descamación

Recomendaciones sobre la Claritromicina

Debe estar alerta ante las señales que el cuerpo emite mientras está tomando el antibiótico que comúnmente suele cumplir su efecto sin mayor inconveniente transcurrido el tiempo establecido por el especialista, a quien está en todo su derecho de consultarle si puede tomarlo cuando tiene conocimiento de ser alérgico a éste y otros como la azitromicina e incluso presentar antecedentes de ictericia por su consumo en el pasado.

También se debe aclarar los riesgos si se suministra en bebés menores de seis meses y mujeres embarazadas o en período de lactancia, pacientes diagnosticados de alguna enfermedad a nivel de corazón, hígado o riñones y en especial si toman medicamentos para tratar tales afecciones de salud y otros con las cuales pueda entrar en interacción sin descartar las vitaminas o productos herbales.

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