Para qué sirve la Elastina

Introducción

Con cierta frecuencia hemos sido espectadores de muchos anuncios publicitarios que promocionan productos en específico que contienen este maravilloso componente como un ingrediente principal, sin tener remota idea de que se trata de una sustancia que es producida naturalmente por nuestro cuerpo la cual participa en distintos procesos que son esenciales para el óptimo desempeño de las funciones vitales del organismo, muy particularmente de aquéllas que están relacionadas con el órgano más extenso y al que solemos brindarle el mayor de los cuidados al quedar expuesto constantemente a los agentes del entorno que son promotores del envejecimiento prematuro siendo el primero en evidenciar estos cambios.

Y es porque la piel es apenas un reflejo externo de cómo estamos realmente por dentro al delatar cualquier signo de una falla cuando algo no está funcionando correctamente, por lo tanto es preciso señalar que más allá de la infinidad de artículos que podemos adquirir para devolverle una apariencia juvenil a esta suerte de capa protectora que poseemos y que se muestra ante los demás como una de nuestras cartas de presentación, es de suma importancia que contrarrestemos los malos hábitos arrancándolos de raíz del estilo de vida que llevamos para empezar a sustituirlos por otros mejores que nos resultarán altamente favorables en todos los sentidos.

Propiedades de la Elastina

La elastina es una molécula de proteína que se encuentra concentrada principalmente en las articulaciones, los huesos, los músculos y el tejido conectivo del cuerpo, siendo un soporte de las fibras de colágeno que se constituye de aminoácidos y minerales entre los cuales se destacan la prolina, la valina, el magnesio y la glicina respectivamente que desde un punto de vista estrictamente químico gracias a otros compuestos como la alanina y la lisina en su forma hidrofílica o mezclada con agua le confieren una acción que es capaz de proporcionar elasticidad, resistencia y recuperación a los tejidos después de haber sido sometidos a un esfuerzo donde se produjo un efecto de estiramiento ayudándolos de esta manera a volver a su lugar.

Beneficios de la Elastina

Muy probablemente ya has ideado en tu mente un sinfín de cualidades que inciden positivamente en un aspecto quizá del todo estético o bien estrechamente vinculadas con la belleza, pero te llevarás una grata sorpresa al descubrir que no sólo has acertado en ello sino que además juega un papel determinante al otorgarnos un bienestar físico en general previniendo y hasta favoreciendo la mejoría de algunas afecciones de salud que seguramente desconocías:

  • Contribuye a dar resistencia al cabello y a la piel, así como también a los músculos, tejidos, cartílagos y huesos.
  • Retrasa el envejecimiento y reduce el riesgo de padecer enfermedades como el cáncer.
  • Brinda elasticidad y, por ende, prolonga la lozanía y tersura de la piel por un período de tiempo aún mayor.
  • Recupera las dimensiones normales y ubicación exacta de las fibras, lo que impide que los tejidos se vuelvan flácidos y cuelguen.
  • Ayuda a las personas con sobrepeso en la pérdida progresiva de medidas, ya que disminuye la ansiedad que en ocasiones se asocia a una escasa producción de colágeno.

  • Protege la cutícula capilar dándole nutrición, fuerza, hidratación y suavidad al cabello que será menos propenso a sufrir quiebres que facilitan su caída.
  • Equilibra la presión arterial y a su vez, evita la hipertensión que puede conducir a graves secuelas por un accidente cerebrovascular o infarto.
  • Interactúa con el colágeno para aportar más flexibilidad e hidratación a la dermis, que es clave para prevenir las estrías y las líneas de expresión (arrugas).
  • Coadyuvante en la posterior rehabilitación de pacientes que padecen del mal de Alzheimer o alguna convalecencia e incluso de personas con fatiga.
  • Impulsa el buen desenvolvimiento del sistema inmune que, al mismo tiempo, inhibirá las reacciones alérgicas como todo un antihistamínico.

Factores que provocan la pérdida de Elastina

A diferencia del colágeno, la elastina se encuentra en una menor medida en nuestro organismo y dicha presencia va a disminuir sustancialmente en el transcurso de los años puesto que conforme el ser humano envejece esta proteína no contará con una capacidad de regeneración tan constante como en la juventud y en consecuencia, si la piel está muy desgastada será propensa a perder su elasticidad lo que evidentemente le restará salud; aunque a veces la edad no lo será todo, ya que otro agente que se debe tomar en cuenta es la continua exposición solar.

Así es, se ha comprobado a nivel científico que los rayos ultravioletas que se desprenden de este astro son potencialmente perjudiciales al incluso traspasar tal barrera y causar un efecto netamente negativo penetrando en las capas más profundas, por lo que pueden alcanzar fácilmente las fibras tanto de colágeno como de elastina que se destruyen y provocan un retroceso que le restará firmeza a la piel, siendo un claro indicio de porqué ciertas personas aun siendo jóvenes manifiestan síntomas de envejecimiento prematuro y en casos extremos, se ha llegado a detectar que es el origen de múltiples afecciones cutáneas de riesgo en donde por ejemplo se destaca el melanoma que es el estadio más avanzado del cáncer de piel.

Fuentes ricas en Elastina

Comprendiendo el valor que tiene para nuestro cuerpo, existen diversos recursos para emplear de forma tópica prácticamente conocidos por todos que van desde los cosméticos hasta los champús, cremas y geles de baño que por supuesto van a estar siempre destinados para darles un uso externo, los cuales al igual que las cápsulas o tabletas y suplementos alimenticios (de uso interno) se emplearán con moderación y siguiendo al pie de la letra las indicaciones que aparecen en el envase que contiene al producto..

Sin embargo, nunca estará de más que respetemos las horas de sueño, hagamos un control de nuestras hormonas y sobre todo en el caso de las mujeres durante la menopausia que pierden estrógenos se aumente el consumo de ingredientes ricos en elastina para impulsar su producción.

Tomando nota de estos datos y ponerlos en práctica, se nos facilita la tarea a la hora de incrementar sus niveles de un modo sencillo al valernos de alternativas naturales como el trigo desde donde se obtiene de manera vegetal así como de otras tales como las verduras que tengan hojas verdes (altas en luteína) y la soja (que posee un antioxidante llamado genisteína) o bien, los alimentos que son ricos en zinc y vitamina A como el espino amarillo, la rúcula, el cacao, las espinacas, las batatas, el melón y las zanahorias.

De esta forma evitamos las reacciones adversas que se producen si nos automedicamos con fármacos que poseen elastina (náuseas, vómitos, taquicardia, estreñimiento, fatiga y dolor óseo), que están contraindicados en quienes sean intolerantes a la fenilalanina o una proteína animal, sufran de insuficiencia renal o hepática o sean vegetarianos.

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